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lunes, 25 de julio de 2011

7RM: Cambiar un modelo que perjudica a todos (II)

En esta segunda parte damos algunas de las razones por las que el actual modelo de TAM-7RM perjudica tanto a empresas y profesionales del audiovisual murciano, como al propio Gobierno Regional.
Es muy importante resaltar que ninguna televisión del mundo, ya sea pública o privada, es autosuficiente para nutrir su parrilla de programación. Las necesidades de elaborar una buena programación consumen tantas energías creativas, que ninguna televisión puede disponer de una nómina cerrada de profesionales capaz de estar en la vanguardia de los nuevos movimientos, conceptos y lenguajes creativos. De ahí la necesidad de que exista una relación fluida entre la televisión y la industria audiovisual, de forma que esta pueda crear obras audiovisuales para su parrilla de programación.
Perjudica a las empresas y profesionales del audiovisual murciano
El papel que le corresponde a una televisión y más si es pública es, precisamente, fomentar la aparición de nuevos creadores. Buscarlos y promover su capacitación.  El talento fluye en el exterior de las televisiones sin estar sujeto a ninguna estructura. Y la primera premisa para que la creatividad fructifique es la existencia en el entorno televisivo más cercano de una industria de producción audiovisual que la haga viable. No existe otro camino si la televisión quiere disponer de un entramado profesional al que acudir para nutrir sus necesidades. Sin embargo, en la Región de Murcia la industria, el talento y la creatividad que rodean a la televisión autonómica pública sufren serias penurias.
Desde su creación, TAM-7RM destina buena parte de sus recursos –que son públicos y financiados por todos los murcianos– a una sola empresa: GTM. Esta, a su vez, compra la mayor parte de los programas (cuyo contenido no es regional ni de proximidad) a empresas foráneas que son las que se benefician, en perjuicio de las empresas y profesionales de la Región de Murcia. Y los programas que no compra los realizan normalmente dos de las empresas con sede en Madrid asociadas a GTM. Es evidente que este modelo discrimina y perjudica injustamente a las empresas murcianas. Sin embargo, si una gran parte de la programación de 7RM se realizara por empresas murcianas estas, a su vez, contratarían a profesionales de la región creando empleo y riqueza.  Asimismo, esa producción estable de contenidos audiovisuales generaría una demanda en las empresas de servicios y suministros de equipamiento a las productoras, creando más riqueza y empleo indirecto.

¿No es evidente que se gestionaría mejor el dinero público si cada año la partida del  presupuesto destinada a TAM-7RM se empleara para contratar la producción de programas a empresas audiovisuales murcianas? ¿No sería más lógico, sensato y razonable que el dinero publico empleado en TAM-7RM sirviese para desarrollar la industria audiovisual murciana y generar empleo cualificado?  ¿Cómo es posible que algo tan obvio resulte tan difícil de entender al Gobierno Regional?

Sin embargo, se ha llegado al extremo de que TAM-7RM, por no comprar, no compra siquiera los derechos de difusión de programas audiovisuales producidos por los propios productores murcianos por su cuenta y riesgo. Tampoco apoya los proyectos de obras audiovisuales de las empresas que han recibido ayudas, aunque estas ayudas provengan de algún departamento del propio Gobierno de la Región de Murcia. Me consta que, en un alarde de sensatez y buen hacer, un alto cargo del Gobierno realizó gestiones al respecto para que TAM-7RM participara en los proyectos con ayudas y obtuvo como respuesta una negativa acompañada de “nosotros somos un organismo autónomo”.
¿Autónomo de quién? Junto con Onda Regional, TAM-7RM forma parte de la empresa  pública regional Radiotelevisión de la Región de Murcia (RTRM) que depende de la Consejería de Presidencia, cuyo responsable es el Consejero, este tiene la superior dirección e inspección de los organismos públicos que le están adscritos y, a su vez, forma parte del Consejo de Gobierno que es quien nombra al Director General de RTRM. Se supone que el Consejo de Gobierno actúa (o debería actuar) de forma planificada y coordinada en aras de una mayor eficacia en la acción de gobierno. Entonces, ¿por qué se tolera esta negativa de TAM-7RM a colaborar para mejorar la eficacia de las escasas medidas tomadas en materia audiovisual con departamentos de otras consejerías, como si estas fueran taifas compuestas, a su vez, por taifas más pequeñas?
TAM-7RM ha incumplido de forma reiterada con la obligación legal que tiene de destinar cada año el 6 % de los ingresos devengados del ejercicio anterior a la financiación anticipada de la producción europea de obras audiovisuales. Este incumplimiento legal perjudica a aquellas  empresas murcianas que tuviesen la posibilidad de participar en la producción de obras audiovisuales para TAM-7RM por el importe derivado de la aplicación de dicho 6%, según establece ahora la Ley General de Comunicación Audiovisual.
Se dice que las televisiones públicas tienen la obligación legal de respetar y difundir los principios constitucionales. Sin embargo, la gestión llevada a cabo por la dirección de TAM-7RM se caracteriza por su falta de respeto a principios constitucionales como la no discriminación y la igualdad de trato; incumple así, además, algunos de los principios recogidos en el artículo 2 de la propia Ley de creación de RTRM que, paradójicamente, el Director General tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir. En la escasísima contratación de programas que ha realizado TAM-7RM, desde su creación la dirección de la televisión autonómica pública no sólo ha actuado con opacidad y arbitrariedad, sino que ha discriminando de forma sistemática y reiterada a productoras murcianas, a las que veta y niega permanentemente cualquier compromiso de producción de proyectos o de compra de derechos de difusión de obras audiovisuales. Incluso ha llegado  a vetar algún proyecto que, habiendo sido aceptado y comprometido por la propia Dirección de Programas de la cadena, el expediente estaba pendiente de la firma del contrato.
En efecto, a la dirección de TAM-7RM no parece importarle la calidad de las obras o de los proyectos audiovisuales presentados, ni la calidad del equipo artístico y técnico (le da igual que hayan o no ganado algún Goya), ni la menor o mayor envergadura del proyecto (ya sea de ámbito regional, nacional o internacional), ni si se realiza o no en coproducción y si participan otras televisiones autonómicas, ni si cuenta con ayudas ya sean de la CARM, del ICAA o de otras comunidades autónomas, etc. Simplemente discrimina y veta a todas las productoras que le viene en gana cuando estas le presentan los proyectos, con el desprecio añadido del silencio como respuesta. Y, no solo no oculta tan necia y reprobable actuación, sino que hasta presume de ello. Discriminación que suele ir acompañada de una actitud prepotente en unos casos y vejatoria en otros, incluso con empresas con las que ha contratado la producción de algún programa. Es este un comportamiento que, muy lejos de ser glorioso, es indecente.


Me pregunto si este abuso del cargo y falta de respeto a algunos de los principios constitucionales de forma reiterada, propio de quien quizá por creerse inmune actúa con impunidad, ¿es por una absoluta incapacidad, incompetencia y negligencia en el ejercicio del cargo, mezclada con altas dosis de prepotencia, es porque se sabe protegido y no asumirá responsabilidades por sus acciones o es por todo a la vez? Sea por los motivos que fuere, como productor audiovisual me parece indecoroso, indignante e intolerable. Es totalmente ajeno e impropio de alguien que pueda considerarse un profesional. Como murciano me avergüenza que esto pueda ocurrrir en la comunidad autónoma donde vivo que forma parte de un estado democrático. Tampoco creo que esto pueda ni deba ser tolerado a sabiendas por el Gobierno Regional, que debe ser el primero en velar para que estas actuaciones no ocurran y, en su defecto, cortarlas con firmeza y poner las medidas oportunas para evitar que se repitan. Por lo que conozco de alguno de los miembros del Gobierno, estoy convencido que semejantes acciones deben resultarles bochornosas.
Todo esto nos indica, entre otras cosas, que estamos todavía en la noche profunda y tenebrosa del desarrollo de la industria audiovisual murciana. Queda mucho por hacer.
Perjudica al Gobierno Regional
Suele decirse que las televisiones autonómicas sirven a los intereses del partido que gobierna. Suponiendo que esto sea cierto, poca utilidad tiene para el Gobierno Regional la muy baja audiencia de TAM-7RM. Si, además, el actual modelo no cumple una función de servicio público, ¿por qué se mantiene?


Siempre pierde credibilidad y sale perjudicado un Gobierno que no cumple con lo que se ha comprometido a hacer. Uno de los objetivos del Plan Estratégico 2007-2013 es la elaboración de un plan de contenidos audiovisuales para "potenciar que Radiotelevisión de la Región de Murcia (RTRM) se constituya en el motor de desarrollo del sector audiovisual de la Región de Murcia". Han pasado cuatro años y, hasta hoy, el Gobierno Regional ha incumplido este compromiso. Y mientras se mantenga el actual modelo de TAM-7RM el Gobierno, mal que le pese, seguirá incumpliendo este objetivo del Plan Estratégico.
¿Acaso no perjudica al Gobierno una mala gestión de TAM-7RM, y más aún cuando ésta es tan innecesaria como fácil de corregir? No se puede decir que sea una buena gestión del Gobierno destinar fondos públicos (sea cual sea la cantidad) para mantener un modelo de televisión pública que beneficia a una empresa y perjudica al resto e impide el desarrollo de la industria audiovisual murciana y la creación de empleo. El actual modelo de TAM-7RM, como ya hemos visto, dificulta y, en muchos casos, hace inútiles los esfuerzos y el gasto de aquellos departamentos del propio Gobierno que tienen alguna competencia en materia audiovisual como, por ejemplo, no participar en los proyectos de obras audiovisuales que reciben ayudas. También perjudica la labor de los departamentos que tienen a su cargo la formación audiovisual ya que, al no crearse tejido industrial, los jóvenes formados no tienen posibilidad de acceder a un  puesto de trabajo en la región y ejercer su profesión.
Me consta que todo esto se le ha transmitido al Gobierno en múltiples ocasiones (de palabra y por escrito). Por tanto, no existe justificación alguna para alegar desconocimiento e insistir tozudamente en el error.


¿Acaso no perjudica al Gobierno que TAM-7RM incumpla la legalidad?  ¿O que la dirección de la cadena pública tenga como norma de actuación la opacidad y arbitrariedad en la contratación? ¿Cómo es posible que un gobierno democrático acepte y tolere el veto, la discriminación y el absolutismo ejercido contra productoras murcianas con premeditación y alevosía por la dirección de TAM-7RM, que ha sido elegida por el sistema dedocrático? Aunque esta forma de actuar de la dirección de la televisión es conocida, el Gobierno puede decir que no lo sabía y yo, aunque me cueste, lo creeré. Pero si demora su actuación, la pregunta entonces será ¿por qué lo consiente?
Actuaciones como las realizadas por la dirección de TAM-7RM son una afrenta y una vergüenza para la dignidad de los productores audiovisuales en particular y del pueblo murciano en general. Pero confío en que también lo sea para todos y cada uno de los miembros del Consejo de Gobierno  y se actúe en consecuencia . Por eso no creo que sería acertado  esconderse en la oscuridad del silencio, ser cómplice y morder el dedo, sino fijarse en lo que este señala. ¿A caso no corresponde al Gobierno Regional garantizar el cumplimiento de la legalidad y los principios constitucionales, entre los que figura la no discriminación y el derecho a recibir igualdad de trato? Me costará entender que esto se consienta por quienes tienen la obligación de impedirlo. Y me costará entenderlo porque me resisto a creer que mi Gobierno pueda estar tan ajeno a los principios constitucionales como para tolerar que acciones semejantes se sigan produciendo.
Mientras no se acabe con las actitudes discriminatorias y antidemocráticas como estas, no iniciaremos el camino de salida de la prehistoria del audiovisual en la que nos encontramos en la Región de Murcia.
En resumen, el actual modelo de TAM-7RM perjudica a todos cuando no cumple con su función de servicio público, no ofrece una programación de calidad con contenidos regionales y de proximidad, tiene una más que baja audiencia, no sirve para favorecer el tejido empresarial y crear empleo,  cuando la dirección de la cadena no cumple la legalidad, desprecia los principios constitucionales vetando y discriminando a las productoras que le viene en gana, cuando actúa con arbitrariedad y falta de transparencia, etc. No cabe duda de que nos encontramos ante un caso en estado crónico de lo que J.A. Marina llama inteligencia fracasada. Así que cuesta mucho imaginar que cuando los que están al frente­ se dedican a ensuciar su propio nido, se preocupen por el árbol que lo alberga. ¿Qué "mérito" pueden tener tales acciones llevadas a cabo por la dirección de TAM-7RM para seguir en el cargo?
Es posible que, en gran medida, lo expuesto hasta ahora pueda parecer poco original. Pero aquí ser original vale de poco. Dependemos de que quienes tienen que tomar las medidas pertinentes para solucionar el problema, puedan o quieran tomar conciencia de su verdadera dimensión. Sólo queda ser claro, directo y contundente, perseverar en el mensaje y confiar que, más temprano que tarde, tomen las medidas y resuelvan el problema. Un problema que por desgracia ha ido empeorando y creciendo con el tiempo.
[En la tercera y última parte plantearé las líneas básicas de lo que, ami juicio, sería un modelo alternativo de TAM-7RM en el que todos (murcianos, empresas, profesionales y gobierno) salgan beneficiados].

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si la primera parte del artículo era clara y contundente, esta segunda es demoledora y con una redacción brillante. Te felicito. Y repito lo que dije entonces, ya era hora de que alguien tuviera el valor de poner las cosas en su sitio, llamar a las cosas por su nombre y decir estas verdades como puños.

Javier Villamor dijo...

- Perjudica a las empresas y profesionales del audiovisual murciano.

Estoy de acuerdo, pero al Gobierno regional le importa un pepino. José Antonio Ruiz Vivo tiene su juguete y la camarilla sus cheques. Con eso les basta.

- Perjudica al Gobierno Regional.

En este punto no comparto tu opinión. El desapego de los murcianos por su televisión es su mejor baza para, llegado el momento, echar la persiana. El objetivo es vaciar el cajón de la cosa pública mientras la vela aguante, y Varcárcel seguirá sacando mayorías absolutas aunque se vaya todo el audiovisual al garete. Si la cosa se pone muy fea la culpa la tendrán en Madrid.

Anónimo dijo...

Es cierto que los que pertenecemos al audiovisual nos quejamos en silencio y con la boca pequeña, y eso es lo malo, que si lo hiciéramos con la boca grande y en público como haces tú otro gallo nos cantaría. Pero, aunque sea con la boca pequeña, no se puede decir que nos quejamos de puro vicio. No. Lo que ocurre es que, como me decía un productor, en el fondo y también en la forma, lo que verdaderamente nos joroba es que veamos como el dinero de los murcianos que se destina a 7RM va, en gran medida, a parar a los bolsillos de empresas de fuera de la Región de Murcia, mientras aquí las empresas del audiovisual nos quedamos a dos velas.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo contigo Javier cuando dices que "al Gobierno regional le importa un pepino" que el modelo de 7RM perjudique a las empresas y profesionales del audiovisual. Las razones que da Jesús son claras, tu no das ninguna. Otra cosa, ¿en qué te fundas para decir que 7RM es un juguete de Ruiz Vivo si este hace años que no está en el Gobierno?
En cuanto a que no perjudica al Gobierno como dices, tampoco veo que des argumentos como hace Jesús para afirmas que si le perjudica, te limitas a realizar una afirmación gratuita basada en la suposición de que el Gobierno actúa de mala fe.

Anónimo dijo...

En lo referente a Ruíz Vivo esta claro que aunque no figure en el gobierno, cualquiera de los que trabajamos dentro de esta "tele local con pasta" (que es el apelativo que merece por su pobre calidad)vemos a diario como la utiliza para mandar sus mensajes al gobierno central cuando quiere y le sirve también para hacer de comentarista cutre en el programa Zona Champions