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martes, 13 de septiembre de 2011

Falacias y estulticias sobre la televisión 7RM

En este artículo veremos algunas de las falacias y estulticias, los engaños y tonterías de algunos politiqueros que han acompañado a la Televisión Autonómica de Murcia (TAM-7RM) desde su creación hasta hoy. Su objetivo es desviar la atención de los ciudadanos para ocultar que el actual modelo de la televisión autonómica no sirve para impulsar el desarrollo de la industria audiovisual murciana y que, en realidad, tampoco cumple con su función de servicio público. 
Falacia-1: "La más barata"
Hace poco leí una noticia en la prensa que recogía declaraciones sobre la Televisión Autonómica de Murcia (TAM-7RM) del viceportavoz del Partido Popular en la Asamblea Regional. Entre otras cosas, decía que «Ruiz Vivo defiende que la fórmula murciana no genera déficit y es la más económica de España» (La Verdad 6-9-2011). Vuelve a repetir la misma falacia que dijo hace siete años cuando era Secretario General de la Presidencia y Relaciones Externas, responsable de la puesta en marcha de la Televisión Digital Terrestre y de la TAM-7RM: «es la más barata en relación al coste por habitante que existe en España» (La Verdad 6-11-2004). Ya entonces me pareció una soberana estulticia porque, salvo que Ruiz Vivo fuera adivino, ¿como iba a saber el coste por habitante que tendrían las demás televisiones con el paso del tiempo, sin conocer la evolución del presupuesto de gastos y la población? Lo cierto es que no necesitó adivinarlo, simplemente mintió entonces y ahora.
En el primer año (2006) el presupuesto de TAM-7RM fue de 40,2 millones de euros, el de la Televisión del Principado de Asturias (TPA) fue de 17 millones y, como se ve en Cuadro-1, el presupuesto de TPA siguió siendo notablemente inferior en años posteriores al de 7RM. Además, TPA no es el único caso de televisión con un presupuesto inferior a 7RM desde su inicio. El del Canal Extremeño de TV fue de 15 millones de euros en 2006. 

                       Cuadro-1 

2006
2007
2008
2009
2010
7RM
40,2
45
50,4
35,7
40,3
TPA
17
18,5
18,5
30
30
 Fuente: presupuestos CCAA en millones de euros

Pero la TAM-7RM no sólo no es la más económica, sino que tiene un coste de los más altos por hogar de la televisión pública en España: 174€ por cada hogar murciano, según el Informe Económico 2010 de UTECA. Es más cara que la de Madrid (129€), Extremadura (137€), Asturias (140€), Castilla-LaMancha (170€), es incluso mayor que la de Canarias (164 €) de donde TAM-7RM copió el  modelo, como veremos después. [Ya me referí a dicho informe en el artículo 7RM Cambiar un modelo que perjudica a todos-1]
¿Por qué el señor Ruiz Vivo no ha desmentido el informe de UTECA? ¿Porqué no ha aportado nunca los datos que demuestren que lo que dijo entonces y nos repite ahora es verdad? ¿Por qué miente y hace afirmaciones sin fundamento? Al parecer, Ruiz Vivo utiliza técnicas de persuasión que deforman la realidad para manipular las actitudes y conductas de los ciudadanos. Son técnicas basadas en paralogismos, es decir, en divulgar información con razonamientos, en apariencia veraces, que inducen al ciudadano a sacar conclusiones equivocadas, lo que no deja de ser una forma de engañar a la opinión pública. Su objetivo era entonces y ahora, sobre todo, desviar la atención de los ciudadanos para ocultar que la TAM-7RM (a diferencia de las televisiones de otras comunidades autónomas) no tiene como objetivo impulsar la industria audiovisual murciana y que, en realidad, tampoco cumple con su función de servicio público.
Quizá, por aquello de que una mentira a fuerza de repetirla hay gente que acaba creyendo que es verdad, seguirían repitiendo con frecuencia en años posteriores la falacia de “la tele más barata”. Así, por ejemplo, el director general de RTRM, Juan Máiquez, "aseguró que la nueva televisión será «la cadena autonómica de menor coste de España» gracias a que se basa en la externalización de parte de su producción audiovisual" (La Verdad 29-12-2005). Aquí el argumento, además de falaz, es una enorme tontería. Hay otras televisiones autonómicas públicas (Asturias, Aragón, Canarias, Extremadura) que han externalizado la mayor parte de su producción y todas tienen costes diferentes. De hecho, como veremos a continuación, TAM-7RM copio el modelo de la Televisión Canaria (TC) que se puso en marcha en 1999 con un coste de 6,6 millones de euros el primer año, y fue subiendo hasta llegar a los 18 millones en 2004 (más el IPC anual). Es decir, muchísimo más barata en sus comienzos que TAM-7RM.  
Falacia-2: Está «sirviendo de modelo» 
En la misma noticia de prensa (La Verdad 6-9-2011), Ruiz Vivo afirma que TAM-7RM "está «sirviendo de modelo» a otras comunidades autónomas". Hagamos memoria: el 22 de noviembre del año 2004 el Diario Murcia,  en una noticia titulada «Murcia estudia el modelo canario de TV autonómica», decía que «el diseño de la futura televisión autonómica de la Región de Murcia tendrá en cuenta la experiencia que desde 1999 se desarrolla en la Comunidad Canaria, hasta donde se trasladó una representación de los Servicios Jurídicos murcianos para conocer en profundidad el funcionamiento de aquel medio». En otras palabras: 7RM es una copia fiel del llamado "modelo canario de televisión autonómica" (consiste en externalizar la producción de programas) que empezó a funcionar en 1999. La Televisión Canaria (TC) que tenía solo una sede administrativa, adjudicó el suministro de más de 4.000 horas anuales de programación a una única empresa privada recién creada (Productora Canaria de Televisión S.A.), junto con la comercialización de la publicidad, por un período de 7 años. En 2005 TAM-7RM hace lo mismo, tiene solo una sede administrativa y adjudica (por 36 millones de euros más el IPC anual) al Grupo Empresarial de Televisión de Murcia SA (GTM) creado para tal fin, también durante 7 años con la comercialización de la publicidad y ejecución de producciones (Lote A) y los informativos (Lote B).
En enero del año 2004 la Asociación Canaria de Empresarios de Producción Audiovisual (ACEPA) difundió un comunicado de 10 puntos sobre la Televisión Canaria en el que concluía diciendo que «conviene cambiar el modelo». ¿Por qué? Porque «esta fórmula es absolutamente contraria a la estimulación de un mercado potente» y, por tanto, «no está cumpliendo con los objetivos que justifican su existencia», entre los que figura «potenciar el sector audiovisual». Otro tanto ha dicho la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias (UPCC): «Desde este sindicato siempre se ha criticado el actual modelo de gestión de la Televisión Canaria, un modelo que fue pionero en España, pero cuyos resultados están a la vista». Por eso «insta a todas las fuerzas políticas para que se tomen en serio la posibilidad de reformar la legislación sobre esta televisión, en aras de convertirla en un auténtico servicio público para los ciudadanos canarios» (2007). 
Entonces, si el "modelo canario de televisión autonómica" ya fue criticado porque ni era un servicio público ni servía para impulsar la industria audiovisual, ¿porqué no explica Ruiz Vivo las razones que tuvo para decidir que TAM-7RM lo copiara? Además, él conocía y conoce perfectamente que críticas similares se han realizado a TAM-7RM desde su creación por algunas de las asociaciones del audiovisual murciano, como la Asociación de la Prensa (AP), la Asociación de Productores Audiovisuales (APARM) y la Asociación de Radio y Televisión (ARTV). Estas, por ejemplo, en un documento de demandas al Gobierno Regional, pedían «un cambio en el actual modelo de televisión pública en la Región de Murcia que, al igual que el de las Islas  Canarias de donde se copió, ha demostrado que no sirve para impulsar el desarrollo de la industria de producción audiovisual en la Región de Murcia. Al contrario, lejos de impulsarla está impidiendo que se desarrolle». 
Falacia-3: territorializar La 2 de TVE
En este aparente deseo incansable de decir falacias «Ruiz Vivo apunta que si se hubiera territorializado La 2 de TVE no habría sido necesario apostar por una televisión autonómica pública» (La Verdad 6-9-2011). Hagamos memoria de nuevo: Hace siete años, cuando formó parte del Gobierno Regional, Ruiz Vivo dijo que la creación de la televisión autonómica pública pretende «hacer frente a una antigua aspiración no conseguida antes para expresar la identidad de la sociedad murciana. Existe una necesidad de contar con un sistema propio de divulgación de la idiosincrasia de la Región que la televisión del estado no puede dar cobertura». Y añadía que «la televisión autonómica es una realidad en toda España y ha llegado el momento de recuperar un proyecto añejo, mal ejecutado en su momento por el PSOE (...), para ponerlo al servicio de la sociedad murciana» (La Verdad 6-11-2004). Además, según se decía en esa misma noticia, «Ruiz Vivo aseguró que la creación de esta entidad televisiva no irá en detrimento con los convenios con otras televisiones, entre las que se encontraba el centro territorial de TVE». 
Estos ejemplos nos indican que algunos no se dedican a la política sino a politiquear. Lo verdaderamente difícil y funesto para la sociedad no es sólo mentir, sino mantener la mentira. Esta se convierte en una espiral de falacias y estulticias que se expande y asfixia todo lo que toca. Más aún cuando lo hace un polítiquero que se camufla entre falsedades y medias verdades, intrigas y bajezas para sobrevivir. Además de ser fruto de una inteligencia fracasada, como diría José Antonio Marina, sus consecuencias suelen ser dramáticas para la sociedad pues se convierte en una maldición o una condena. Más deleznable aún en aquellos que por dedicarse a la política deberían tener una conducta ejemplar ante los ciudadanos. 
A estas alturas de la película, son muy pocos los que ignoran que el actual modelo de la TAM-7RM perjudica a los murcianos, perjudica a las empresas productoras, a los profesionales y al propio Gobierno Regional, como he explicado con más detalle en el artículo  7RM Cambiar un modelo que perjudica a todos-2. Que su programación no es de proximidad ni tiene calidad, que no satisface las necesidades de información, cultura, educación y entretenimiento de la sociedad murciana, que ni difunde su identidad ni diversidad cultural, no promueve la sociedad de la información, ni el pluralismo, la participación y los valores constitucionales. Es decir, justo lo contrario de lo que dice la memoria del presupuesto de la CARM. Además, su audiencia no ha dejado de ser la más baja de todas las televisiones públicas autonómicas.
No puedo dejar de preguntarme ¿cómo es posible que se atreva a seguir hablando de televisión el artífice del actual modelo de la TAM-RM y sus destructores efectos para la industria audiovisual murciana, el responsable en buena medida del funesto panorama de la TDT en la región y  que dijo sin fundamento que el sector audiovisual podía llegar a ofrecer unos 5.000 puestos de trabajo? ¿Acaso no fue el mismo que encargó a Asset Media en el año 2006 un estudio sobre el sector audiovisual en la región y luego decidió guardarlo en un cajón y no aplicar ninguna de las medidas propuestas que habrían permitido el desarrollo y fortalecimiento inmediato del sector, porque era crítico y situaba con acierto a la Región de Murcia en el furgón de cola de las regiones menos avanzadas en materia audiovisual? ¿Cómo es posible que quien actuó como un semianalfabeto audiovisual y edificó las bases para impedir que la industria audiovisual murciana creciera y pudiera crear empleo estable y de calidad (es decir, hizo lo contrario de lo que debe hacer un político), aún hoy hable como si nada de esto tenga que ver con él, como si ninguno de todos estos errores fuesen suyos? 
¿Cómo es posible que una persona que ha demostrado su incompetencia en materia audiovisual, forme parte de la comisión especial sobre radio y televisión en la Asamblea Regional que pretende estudiar el cambio de modelo de 7RM? ¿Cómo es posible que esto se consienta por el Gobierno Regional, que es quien tiene que resolver hoy todos los problemas del sector audiovisual que ha recibido como herencia, en gran parte, de este señor? Consentirlo y guardar silencio no ayuda, sino que da alas para que hable quien debiera callar.
Este es un mal ejemplo para la sociedad y, desde luego, no es el camino para que los ciudadanos recuperemos la credibilidad en los políticos.  Al contrario. La incompetencia que se esconde tras el aliento tóxico de las mentiras y los engaños de los políticos son o deberían ser su vergüenza. Aunque ganen las elecciones. No debería ser aceptable ni tolerarse por los ciudadanos, ni tampoco por los propios políticos que actúan con seriedad y responsabilidad y que, sin duda, existen en el Gobierno Regional, en la Asamblea Regional y en el Partido Popular. Quienes utilizan la demagogia y la mentira no deberían representar a nadie más que a su propia indignidad. 
Va siendo hora de desenmascarar y rechazar a los que juegan y trapichean con el engaño, aprovechando la posición de ventaja respecto a los ciudadanos que les da el cargo desde el poder político. Porque, si bien el cargo da el poder, no da la capacidad ni la perspicacia para ejercerlo.

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