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martes, 27 de septiembre de 2011

Un audiovisual de interés variable (II): Nosotros somos el problema y la solución

En esta segunda parte veremos el grado de interés que tenemos las empresas y profesionales de la propia industria audiovisual para afrontar la grave situación actual, de la que somos víctimas y cómplices a la vez. Va siendo hora de que nos demos cuenta de que si no hacemos algo para remediarlo nadie lo hará por nosotros. 
Dos de las principales características del audiovisual murciano son: la primera que tiene muchos parados; la segunda que tiene muchos más quietos y callados. Pero quien está quieto puede actuar y el que está callado puede hablar. Porque suele ocurrir que cuando las personas se callan y ofrecen poca resistencia al que gobierna, este actúa inconscientemente y no sabe bien lo que hace. De ahí derivan buena parte de los errores cometidos en la gobernanza. Esto, además de un fracaso de la inteligencia, resulta muy peligroso, sobre todo, para los gobernados que sufren las consecuencias de esos errores. El audiovisual murciano es un claro ejemplo. Somos corresponsables de lo que nos pasa porque lo consentimos y no hacemos lo necesario para que la situación cambie.
Tenemos la industria audiovisual que nos merecemos
El gran problema de la industria audiovisual murciana reside en ella misma. En su actitud esta el problema y también puede estar la solución. A poco que reflexionemos evitando los prejuicios, vemos que nosotros somos la principal causa de que seamos un sector débil y, en consecuencia, el origen de buena parte de los problemas que tenemos. ¿Por qué? Porque hay una mayoría que lleva pegada a su piel la camiseta del audiovisual, pero se resiste a alzar su voz y unirla a otras voces con propuestas claras, razonadas y eficaces para poder resolver esos problemas e impulsar el desarrollo del sector. Estamos impregnados de miedo, cobardía o sumisión (al poder político o económico). Andamos aislados y resignados con la cabeza muy baja, como el que hace penitencia. Hasta ahora una gran parte de los que integramos el audiovisual murciano callamos como un retrato. Estamos sedados por los perfumes de la pasividad, la abulia, la apatía, la desidia, la despreocupación, el conformismo, el inmovilismo, el derrotismo o la peor actitud de todas, la indiferencia. Que cada cual elija la actitud que más le cuadre.
Alimentando esta sedación y aprovechándose de ella no faltan los manejos obstruccionistas y cínicos de quienes, dentro y fuera de las asociaciones del propio audiovisual, ocultan un interés espurio, mezquino y artero que sólo busca su beneficio propio. Acompañando a estos están los que hacen como que hacen algo, pero en realidad no hacen nada para resolver los problemas que tenemos. Finalmente, están los que actúan como el perro del hortelano que ni hacen ni dejan hacer, estos son los peores. Que cada cual ubique a los que conoce en su justo lugar.
Caer en esta inconsciencia tóxica es muy peligroso. Nos convierte en víctimas y cómplices a la vez de los errores en materia audiovisual del Gobierno Regional. Este conoce que el aislamiento silencioso y la división es nuestra debilidad, por eso apenas nos hace caso. Resultado: el propio sector se perjudica y autodestruye, en lugar de construir un espacio audiovisual común, fuerte y con perspectivas de futuro. Tenemos la industria audiovisual que nos merecemos.
Que cada cual defienda sus colores, asuma su actitud y responda de sus posturas. Pero sabiendo que no se puede nadar y guardar la ropa. Los integrantes de la industria audiovisual podemos seguir divididos y despellejarnos unos a otros, buscar pretextos para permanecer en el inmovilismo y la pasividad, dejarnos seducir por los obstruccionistas de todo pelaje, escondernos tras la consigna individualista de "sálvese quien pueda", mantener la actitud parásita de extender la mano sin ofrecer nada, de esperar a no se sabe que o, por el contrario, podemos REACCIONAR y decir ¡BASTA YA! Podemos abrir bien los ojos y ver que el miedo que nos paraliza y silencia, que nos divide y enfrenta, puede ser vencido hablando y actuando juntos. Que no tenemos nada que perder si alzamos unidos con firmeza nuestra voz. Al contrario, es mucho lo que podemos ganar. Sólo se necesita algo de coraje y de sentido común. Tenemos que buscar lo que nos une, no lo que nos separa. Y sólo nos pueden unir las medidas que benefician al conjunto del audiovisual murciano. Sin ellas carecemos de futuro.
Basta con una pequeña mirada atrás y observar con cierta objetividad la situación actual para comprender que los problemas del sector no se solucionan con opciones individuales sino colectivas. Si seguimos como hasta ahora, la industria audiovisual murciana seguirá por el camino de su inexorable agonía: cada vez habrá menos empresas productoras, más atomizadas, los salarios más bajos y el paro entre los profesionales del sector seguirá aumentando. Sólo cambiando el rumbo, con propuestas que impulsen y fortalezcan al audiovisual murciano en su conjunto, podemos conseguir que todas las empresas (productoras, servicios, etc.), junto con los creativos y técnicos, formemos un tejido industrial fuerte, con capacidad para crear riqueza y empleo. Todo depende de nuestra decisión: seguir aislados, divididos y enfrentados o actuar unidos.
Elegir entre inteligencia triunfante o inteligencia fracasada
Hace mucho tiempo que se dice que contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano. Así que no es mi intención participar en esa estéril cruzada. Prefiero la disyuntiva que plantea José Antonio Marina cuando afirma que «si la inteligencia es nuestra salvación, la estupidez es nuestra gran amenaza». Sin embargo, la gran paradoja de la inteligencia es que se puede ser inteligente y usar la inteligencia de un modo estúpido. Ahí reside el fracaso y la desdicha. Y seguiremos fracasando mientras no seamos capaces de aprender de la experiencia, apearnos del burro y aceptar la evidencia de que estando aislados, divididos y callados no conseguiremos fortalecer el sector. Necesitamos estar unidos para poder exigir, con el clamor de una sola voz, la puesta en marcha de un Plan de Impulso de la industria audiovisual murciana
Pero, inevitablemente, los fracasos de la inteligencia producen daños. La palabra «fracaso» proviene del francés casser, que significa «romper». Y, hasta ahora, los fracasos de la inteligencia del propio audiovisual, sumados a los del Gobierno Regional, nos han dejado prácticamente con la vajilla rota y sin casi alimentos que comer. Y así vamos, con las tripas desconsoladas. Criados con hambre de producción audiovisual desde niños parece que nos sustentamos con ella y, por no pedir, ni pedimos justicia para calmar esta hambre crónica del audiovisual murciano. En fin, como diría Quevedo, es que «esto del hambre es recio noviciado». Así que, si no lo remediamos, seguiremos con las carnes ayunas, el estómago cada vez más pequeño y los dientes amarillos vestidos de desesperación. El nuestro será un famélico epitafio.
Creo sincera y firmemente que la razón, la dignidad (personal y profesional), el sentido común, junto a ciertas dosis de coraje, deberían imponerse por encima de cualquier otra consideración. Nosotros mismos podemos evaluar la inteligencia de nuestro comportamiento y elegir entre seguir como hasta ahora o cambiar. Podemos estar activos y vigilantes o poner como excusa lo que nos separa y seguir dormidos. Podemos buscar lo que nos une para alzar todos con fuerza la voz o seguir divididos y callados. Podemos traicionar nuestros sueños o intentar realizarlos. Podemos ser honestos o dejarnos sobornar por unas migajas. Podemos imponernos a la adversidad y afrontar los problemas colectivamente o seguir aislados cada uno por su lado y claudicar. En suma, podemos elegir entre una inteligencia triunfante o una inteligencia fracasada. Es nuestra decisión y también nuestra responsabilidad, individual y colectiva. 
Plataforma de Impulso del Audiovisual Murciano
El lenguaje es un gran sistema de comunicación y entendimiento. Pero la comunicación sólo es posible a través de un espacio común. Hasta ahora hemos fracasado en los escasos intentos de diálogo entre nosotros. Hemos ignorado que la palabra sirve para convivir, para forjar y desarrollar intereses comunes. La ausencia del uso del lenguaje ha sido nuestro primer y dramático fracaso. Este lenguaje fracasado ha envenenado las relaciones en una doble dirección: primero dentro del propio sector audiovisual y, después, del sector con el Gobierno. Nuestro segundo fracaso ha sido vernos como contendientes, como si tuviésemos intereses contrapuestos, cuando lo cierto es que todos vamos a bordo del mismo barco y si este se hunde todos nos iremos a pique con el.
Enfermo, sobre todo de silencio, el audiovisual murciano necesita con urgencia el antídoto de la palabra, de la comunicación en esa doble dirección (dentro del sector y con el Gobierno), si quiere mantener el barco a flote y sobrevivir. Es la única forma de salir de este proceso tóxico que nos agota y nos impide avanzar. Este es nuestro primer gran reto. 
La recién creada Plataforma de Impulso del Audiovisual Murciano (PIAM), pretende ser ese antídoto para mantener el diálogo en ambas direcciones, a la vez que nos brinda un espacio común para la acción. Es un proyecto para compartir objetivos y metas comunes. Para hacer que despierten nuestras energías dormidas. Es un marco para que todos y cada uno de los que estamos en la industria audiovisual seamos los protagonistas: productores, guionistas, directores, actores, técnicos, periodistas, empresas (productoras y de servicios), entidades de formación, profesores, alumnos y asociaciones del sector. PIAM es un instrumento para que decidamos pasar a la acción unidos, en lugar de esperar sin hacer nada a que los demás den el primer paso. Para que abandonemos la falsa y vana ilusión de que sean otros los que resuelvan los problemas que nos son comunes a todos. Ni lo han hecho ni lo harán. Porque somos todos y cada uno de los que formamos parte del audiovisual murciano los que tenemos que arrimar el hombro, juntos codo con codo, para resolverlos. Todos con un objetivo común
Quizá sea esta una buena ocasión para reflexionar sobre las palabras de Confucio: «Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás». Formúlate entonces esta pregunta: «¿qué puedo hacer yo por el audiovisual murciano?». Como respuesta te sugiero que empieces por leer el Manifiesto de la PIAM, comprueba que las medidas benefician al audiovisual en su conjunto, fírmalo y luego difúndelo para que otros a los que conoces sigan tu ejemplo. 
ACTÚA Y COMPARTE. 
SI TÚ FIRMAS Y LO HACEN OTROS MUCHOS LO CONSEGUIREMOS.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, has puesto el dedo en la llaga que más nos duele y el caso es que tienes toda la razón: nosotros somos los principales culpables de que el audiovisual murciano esté tan mal.
Pero la pregunta es ¿seremos capaces de asumirlo y reaccionar como dices? Yo tengo mis dudas, por la mayoría parece que pasa olímpicamente, pero por firmar el Manifiesto de PIAM que no quede, mi firma ya está y lo he pasado a otros para que hagan lo mismo.
Lo dicho, veremos si la gente del sector es capaz de hacer algo tan sencillo y simple como es firmar el manifiesto. Ojalá me equivoque pero creo que no.

Anónimo dijo...

Yo tan bien he firmado y lo he pasado a todos los que conozco y no soy tan pesimista como tú, porque la gente está muy quemada, sin trabajo y, tal y como están las cosas, sin perspectivas de tenerlo.
Así que no tenemos otra alternativa más que movilizarnos si queremos que esto cambie. Además, no tenemos nada que perder y es mucho lo que podemos ganar si conseguimos presionar al Gobierno para que aplique las medidas bastante razonables del manifiesto de PIAM.

Anónimo dijo...

Este tío es la repera, le está cantando las cuarenta en bastos a todo el mundo con dos... Y el caso es que tiene razón cuando dice que los del audiovisual somos unos miedosos, que estamos resignados y no hacemos nada para mejorar nuestra situación que es muy pero que muy penosa.
A mi me ha tocado la fibra y he firmado el manifiesto, porque reconozco que soy de los que mantenía una actitud pasiva y nunca me había movido por el sector. Por lo que se no soy el único que está reaccionando y se de otros que también han firmado el manifiesto de PIAM y lo han pasado por las redes.
Tenemos que piar todos que hasta ahora los del audiovisual en la región PIAMOS poco.

Anónimo dijo...

Pues a mi me parece que Jesús es muy suave en algunas cosas. Es verdad que hay mucho miedo, pero también muchos cobardes y algunos tienen la cara muy dura, porque nunca han arrimado el hombro para que mejore el sector pero, cuando la administración daba ayudas para equipos o a la producción (gracias a la presión que hicieron otros), les faltó tiempo para poner la mano y salir corriendo a solicitarlas.
Lo dicho, cobardes, caraduras y oportunistas. Hay que matizar eso de "tenemos la industria audiovisual que nos merecemos". Estos miedicas aprovechados son los que de verdad tienen el audiovisual que se merecen, pero lo malo es que pagamos justos por pecadores. Claro que el tiempo deja a cada uno en su sitio y algunos ya han caído y otros las están pasando canutas, así aprenderán que para poner la mano hay que arrimar el hombro primero.

Javier Villamor dijo...

De "justo por pecadores" nada. De lo contrario los comentarios irían firmados y llevo meses leyendo un recital de anónimos bastante ilustrador de la escena audiovisual de Murcia: tenemos TODOS lo que merecemos.

Anónimo dijo...

La unidad es lo más importante, empezando por los productores audiovisuales. Es una buena señal de que el Manifiesto de PIAM hayan empezado a firmarlo algún que otro asociado de APROMUR. A ver si se animan y siguen firmando otras productoras que dicen que están de acuerdo pero aún no se mojan.

Javier Villamor dijo...

Sí. Es bueno que asociados de Apromur suscriban el Manifiesto de PIAM, y también que hicieran públicas sus propuestas, porque no las conozco. Pero a mí no me cabe todavía en la cabeza que, en un territorio tan pequeño como Murcia y un sector tan débil como el audiovisual, haya dos asociaciones de productores. Esa división es muy dañina. Tampoco sé a qué juegan las asociaciones de profesionales, con la sangría de paro que está asolando al gremio. ¿A qué esperan a movilizarse?