Buscar desde el blog

lunes, 14 de noviembre de 2011

Urge un plan de impulso del audiovisual murciano

La política audiovisual en la Región de Murcia ha sido hasta ahora un azorado fantasma deambulante. En los mejores momentos los políticos se han comportado con el sector audiovisual como el que cree en Dios por cortesía. Igual que la lechuza huye del sol, el Gobierno rehúye cualquier pensamiento o voz que pueda iluminar el camino que permita impulsar el audiovisual murciano. 
Desde siempre la realización de un Plan de Impulso del Audiovisual por el Gobierno ha parecido un desideratum inconcebible. ¿Por qué? Porque ha sido prisionero de la ignorancia, la incapacidad, la incompetencia y los errores de las personas que ha nombrado con responsabilidades en materia audiovisual. Por ignorar la política de la Unión Europea sobre la industria audiovisual. Por no querer aplicar las conclusiones y recomendaciones de los estudios sobre el audiovisual que el propio Gobierno ha encargado, convirtiéndolos así en una letra muerta, en lugar de utilizarlos como una guía y una herramienta política eficaz. Por tener unos planteamientos blindados contra cualquier tipo de crítica, ajenos a los argumentos y a la experiencia, que le proporcionan una valoración equivocada de lo que sucede y lo han vuelto incapaz de aprender nada en materia de política audiovisual. Por sus oídos sordos y tanto peor cuanto menos ha querido escuchar y entender las demandas de los agentes de la propia industria de producción audiovisual,....

 
Lo malo es que este blindaje contra las razones y argumentos adversos bloquea la inteligencia y le ha impedido aprender, conocer la realidad. Y de este mal uso de la inteligencia se derivan los fracasos y errores cometidos en materia audiovisual. Errores y fracasos que están convirtiendo el presente en un calvario insufrible y, si no se cambia el rumbo con urgencia, harán que el futuro del audiovisual murciano termine convirtiéndose en un camino intransitable.
Pero, por mucho que se empeñe, el Gobierno no puede dimitir de su responsabilidad ni abdicar de sus compromisos. Va siendo hora de que asuma y cargue con la responsabilidad de sus actos. Como ciudadanos tenemos la obligación de pedirle cuentas por sus incumplimientos, por sus errores y fracasos (7RM, TDT, Contentpolis, No Typical, formación, etc.), por su permanente huída hacia adelante. El expediente de regulación de empleo planteado hace unos días por GTM como consecuencia del problema de la televisión autonómica 7RM, es fruto de estos errores del Gobierno. Errores que podrían haberse evitado como expliqué en el anterior artículo de este blog, Incumplimientos e incoherencias políticas sobre el modelo de 7RM y la industria audiovisual. El caso es que, dadas las circunstancias, los despidos en GTM van a continuar ya que el actual modelo de 7RM está en un callejón sin salida. Como dice el refrán, de aquellos polvos vienen estos lodos. Y así nos va. 
Por tanto, debemos exigirle al Gobierno que cambie el rumbo antes de que termine estrellando la nave y acabe con la muy débil industria audiovisual murciana. Va siendo hora de que tenga la valentía de asumir los propios errores y fracasos, sin mirar a un lado y otro buscando excusas. Va siendo hora de que deje de utilizar la crisis para justificar su inacción. Que, sin más demoras, en lugar de abdicar de sus compromisos, actúe con responsabilidad y elabore un Plan de Impulso del Audiovisual para generar un tejido industrial fuerte y crear empleo de calidad. Porque, si bien el Gobierno no puede crear directamente empleo en el sector privado, si tiene la responsabilidad de generar la condiciones que permitan crearlo. Puede y debe hacerlo.
Hay quienes dicen, como Edgar Morin, que la política es un arte por la creatividad y la imaginación que exige. Comporta una apuesta y, por tanto, el riesgo de equivocarse. En el ejercicio de este arte, el político debe saber combinar un principio de riesgo con un principio de precaución. Debe llegar a un compromiso con la realidad para intentar modificarla. Pero ejercitar este arte también exige que el político sea capaz de autoexaminarse y autocriticarse permanentemente. No existe otra fórmula que le impida caer en la arrogancia y la autocomplacencia. Sin embargo, justo por ser arrogante y autocomplaciente, la actuación política del Gobierno Regional en el audiovisual, muy lejos de ser un arte, no pasa de ser una mala chapuza. Ha actuado como un pirquinero.
Se puede y se debe hacer
El pensamiento político del Gobierno en materia audiovisual se haya en el grado cero. Parece tener un empeño especial en ignorar todos los trabajos, estudios, informes y legislación sobre el sector. En ignorar que hace tiempo que la Unión Europea considera a la industria audiovisual como uno de los sectores prioritarios de mayor relevancia estratégica por dos motivos: por su importante repercusión «sobre los ámbitos social, cultural y educativo»; por su importante papel como industria cultural por excelencia en el «crecimiento económico y en la creación de empleo de calidad». En ignorar que el Comité de las Regiones considera imprescindible «prestar un apoyo especial a los productos y servicios audiovisuales relacionados con las regiones y sus especificidades culturales y sociales». En ignorar que la actividad de producción audiovisual tiene lugar en el seno de un sector muy peculiar que difiere del conjunto de bienes y servicios del mercado, ya que se trata a la vez de una actividad artística, industrial y comercial. En ignorar que no es posible desarrollar la Sociedad de la Información y del conocimiento en la Región de Murcia sin una industria audiovisual por su papel clave en la creación y producción de contenidos. Una industria que influye a su vez en otros sectores como la informática o las telecomunicaciones y es un elemento transversal en no importa que actividad. En ignorar que dentro de las industrias culturales, el audiovisual (cine, vídeo, televisión, radio, Internet) es el más influyente en todos los órdenes: por su alta y diaria demanda social, por su impacto sensorial y emocional, por sus poderosos sistemas de producción y emisión de contenidos, por su versatilidad con otras formas expresivas.
Apostar por el audiovisual en la Región de Murcia es concebirlo más allá de la pura suma de cine, televisión, radio o Internet, para asumir que en él también se dan cita la formación y la gestión de los contenidos para todo tipo de funciones: culturales, educativas, de ocio, formación empresarial, servicios, información, publicidad, espectáculo, producción, etc. Funciones que, sumadas, abarcan el conjunto de la vida social y económica murciana.
Si el Gobierno no se empeñara en ignorar todo esto, entendería que es posible y también necesario crear un tejido industrial fuerte, capaz de generar empleo de calidad en la región, incluso en la actual situación de crisis global y que, justamente por ella, es más necesario aún crearlo. ¿Cómo? Elaborando un plan de impulso que contemple las diferentes facetas que tiene la actividad de producción audiovisual en base al Libro Blanco del Sector Audiovisual de la Región de Murcia. Porque también aquí las potencialidades del sector audiovisual como generador de riqueza cultural, tecnológica, industrial y creación de empleo, merecen ser fomentadas desde diversos ámbitos de la sociedad murciana (instituciones públicas, agentes empresariales y sociales,...), mediante el desarrollo de una política audiovisual específica. 
A veces tengo la sensación, no lo oculto, que hablar o escribir del audiovisual con o para el Gobierno es como hablarle o escribirle a un retrato, te mira y calla. No importa si empleas un tono de voz afable y delicado, crudo y áspero. No importa si tus argumentos son sólidos y bien fundados. Él te mira y permanece callado. Como si quisiera, por aburrimiento, hacerte desistir de tus exigencias. Como si no deseara abrir de par en par las puertas de la política al audiovisual por temor a resfriarse. 
Claro que, hoy por hoy, no parece que la nuestra sea una garganta que vaya a quedarse ronca. El lápiz aún tiene la punta bien afilada. Así que, aunque a veces resulte cansino,  seguiremos al pié del cañón con nuestra labor evangelizadora desgranando razones y haciendo propuestas. Quién sabe, quizá un día, más temprano que tarde, esperemos, ya sea por cansado más que por arrepentido o porque tenga un ataque de sensatez y sentido común, el Gobierno acepte las propuestas y, por fin, se apliquen las medidas para impulsar el desarrollo de la industria audiovisual murciana. Esto es lo que se pide, se le exige al Gobierno con las diferentes medidas que contiene el Manifiesto de la Plataforma de Impulso del Audiovisual Murciano (PIAM), donde el número de firmantes que integran la misma continúa aumentando a la par que disminuye el número de remolones.

No hay comentarios: