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jueves, 22 de diciembre de 2011

Unión de Actores: «Se hace camino al andar»

El año que está a punto de cerrarse termina casi como empezó: con la desidia de los políticos por la industria audiovisual murciana y la abulia del propio sector. Unos y otros parecen confiar más en los frutos que pueda aportar la lotería –lo que no deja de ser una improbable salida individual--, en el azar o el destino, en lugar de apoyarse en el esfuerzo colectivo y conjunto para intentar solucionar los muchos problemas del audiovisual murciano. Aclaro: el casi reside en la próxima presentación pública de la Unión de Actores de la Región de Murcia que inicia su andadura.


No negaré que hay momentos en los que la esperanza en que el audiovisual murciano se comporte de forma activa y unida parece muerta. Unos (los más viejos) están desengañados por falsas perspectivas, promesas y esperanzas. Otros (más jóvenes) están desnortados, sin objetivos claros por los que luchar. La causa principal ya la dijo Ortega y Gasset al afirmar que «no sabemos lo que pasa  y eso es lo que pasa», aunque no queramos reconocerlo. Pero lo cierto es que vivimos disimulando nuestras carencias, defectos y debilidades. Practicamos el autoengaño que nos induce a atribuir los errores, los males y la culpa a los demás. Y esta conciencia nos hace cobardes, como decía Sakespeare. (Sobre nuestra responsabilidad en la situación que atraviesa la industria audiovisual murciana ya escribí más detenidamente en el artículo Un audiovisual de interés variable (II): Nosotros somos el problema y la solución. Sobre la responsabilidad del Gobierno Regional se pueden leer la mayor parte de los demás artículos).
Para impulsar el audiovisual es necesaria la voluntad de todos los implicados (Gobierno, empresas y profesionales). Pero si no existe el deseo de impulsarlo falta entonces la materia prima de la voluntad. El audiovisual murciano no avanza porque falta el deseo mayoritario de unos y otros para hacer lo posible por impulsarlo; porque existen grandes dosis de desgana, desánimo y apatía. Por no hablar de aquellos que tienen el deseo de hacer algo para impulsar el audiovisual pero lo dejan para hacerlo más tarde.

SIn embargo, no es suficiente con desear de forma pasiva que se impulse el audiovisual. La palabra «desidia» es un tipo de pereza y significa etimológicamente «pródigo en deseos». El deseo es una llamada a la acción. Y la acción se realiza en base a un proyecto, a un plan. De modo que de nada valen las buenas intenciones sin este plan de impulso del audiovisual. Porque de nada sirve la pericia del navegante si el barco va en la dirección equivocada.

La actual crisis financiera ha añadido más confusión y desesperación al audiovisual murciano. Pero, allí donde crece la confusión y la desesperación, también crece la esperanza que es capaz de resucitar en el mismo corazón de la desesperanza. Que nadie se confunda: esperanza no es sinónimo de ilusión. Es verdad que tampoco es certidumbre pero, como dijo el poeta Antonio Machado, «se hace camino al andar». Porque sólo una conciencia clara de lo que queremos y del camino a seguir para lograrlo, nos proporciona la valentía necesaria para ponernos manos a la obra y andar el camino salvando los obstáculos. Por eso, aunque con el recrudecimiento de la crisis global que vivimos parezca difícil o improbable, no es una tarea imposible lograr las mejoras que el audiovisual murciano necesita. Sólo requiere de una acción perseverante de todos y cada uno de nosotros (Gobierno incluido). Una acción que debe de ir acompañada de medidas específicas, como las que propone el Manifiesto de PIAM, la Plataforma de Impulso del Audiovisual Murciano.

A los integrantes de la industria audiovisual en la región también se nos puede aplicar otra frase de Ortega y Gasset, de la que sólo se ha hecho popular esta mitad: «Yo soy yo y mi circunstancia», y pasó desapercibida la otra mitad mucho más importante: «Y si no salvo mi circunstancia, no me salvo yo». En otras palabras, la "circunstancia" de empresas y profesionales es que debemos impulsar el desarrollo del audiovisual murciano que es nuestra casa común, porque si este no se salva (no se desarrolla) no nos salvaremos ninguno de los que formamos parte de él. 


Claro que esto no exime en absoluto de responsabilidad al Gobierno Regional, que la tiene y mucha. Sobre todo porque se empecina en hacer oídos sordos a la elaboración de un plan de impulso de la industria audiovisual para desarrollar el tejido empresarial y que este, a su vez, pueda crear empleo. De modo que ni cumple sus compromisos políticos ni electorales, como expliqué en el articulo Incumplimientos e incoherencias políticas sobre el modelo de 7RM y la industria audiovisual. Eso si, siempre camuflado entre el humo de Contentpolis.

Es cierto que, hoy por hoy, la mayoría de la gente que forma parte del audiovisual murciano es conformista. Por eso es imposible no sorprenderse y admirarse con personajes como los que integran la recién fundada Unión de Actores de la Región de Murcia. Han tenido la amabilidad de invitarme a su presentación pública, lo que les agradezco sinceramente desde estas páginas. A pesar de que la situación es adversa, estos actores murcianos están dispuestos a andar el camino y demostrar de nuevo con su ejemplo que, si bien la crisis despierta fuerzas destructivas o regresivas, a su vez, también despierta fuerzas creadoras. Esta iniciativa que ahora florece debe ser un estímulo que nos permita seguir aunando esfuerzos.

¡Trabajemos juntos para mejorar y unir al audiovisual murciano! Es posible y necesario.

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