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lunes, 12 de marzo de 2012

7RM como servicio público (3ª parte). Cambiar un modelo que perjudica a todos (V).

En este artículo tratamos de la importante función económica de 7RM, de su función de cohesión territorial y de algunos de los aspectos del criterio de calidad. Finalmente iniciamos una nueva reflexión sobre las causas del estrepitoso fracaso del Gobierno en materia audiovisual, sobre las palabras del Presidente Valcárcel y anticipamos algunas conclusiones para que cada palo aguante su vela a la hora de resolver el problema, juntos si, pero no revueltos.
Función de dinamizar la propia economía
La función económica de la TAM-7RM como televisión pública, reside en asumir el papel de motor de la industria audiovisual y de una parte importante del espacio cultural en la Región de Murcia. Actuaría así como dinamizador de la propia economía ya que, al impulsar la producción audiovisual, contribuye a crear un modelo industrial potente con capacidad para generar empleo en el sector audiovisual murciano y para competir en el mercado interior y exterior. Cumplir esta función requiere que TAM-7RM siga siendo de titularidad pública, porque no se debe dejar que la cultura y la industria audiovisual estén en manos de ningún grupo mediático, ya sea local, nacional o extranjero.
Esto exige que la contratación de los programas deba centrarse en las empresas de la región, para que el dinero público de los murcianos se invierta de un modo preferente en la Región de Murcia. Es el modo más directo de lograr la rentabilidad social: activar la economía, crear tejido industrial y puestos de trabajo. A su vez, es posible la viabilidad económica de TAM-7RM como servicio público al elaborar un Contrato-Programa con un presupuesto anual, de forma que permita racionalizar y gestionar con eficiencia los costes de producción de los distintos géneros de la producción audiovisual que se vaya a realizar.
Asimismo, junto a la función de motor de la producción audiovisual, debe estimular la presencia de la Región en los nuevos medios en línea, de forma que la televisión pública sea también un portal de comunicación en Internet. Es decir, que incorpore las nuevas potencialidades de las redes, sistemas y tecnologías para tener un carácter multimedia con criterios de servicio público. Promover el acceso de los ciudadanos a la Sociedad de la información, exige también una oferta de contenidos y servicios digitales por las diferentes redes. Una oferta que debería ser encabezada con un papel preponderante por TAM-7RM. En su esfuerzo por aplicar las nuevas técnicas de producción y difusión de programas y como dinamizador del tejido industrial audiovisual murciano, la televisión autonómica pública debe promover también la creación de nuevos formatos audiovisuales en la creación multimedia.
La importancia de esta función industrial o empresarial, vinculada a la cultural, de impulsar una producción audiovisual propia por la televisión pública, ha sido remarcada por la Unión Europea (Principios y directrices de la política comunitaria en el sector audiovisual en la era digital) al señalar que las industrias de contenidos crean valor añadido porque aprovechan e interconectan la diversidad cultural europea. 
Función de equilibrio y cohesión territorial
La elaboración de una programación en la que haya un total predominio de contenidos de proximidad, debe contemplar no sólo la diversidad comarcal y local, también debe incluir los lugares y grupos propios del entorno urbano, así como las diferencias y los gustos de las minorías sociales. En suma, la televisión autonómica pública debe contribuir a generar un paisaje cultural común dentro de la diversidad regional. Una diversidad que incluye a todos los que viven y trabajan en la Región de Murcia. A su vez, en esta función de cohesión e integración territorial, TAM-7RM debe contemplar una identidad común más amplia y contribuir al intercambio de información y contenidos con otras comunidades autónomas en España, así como con otras regiones dentro de la Unión Europea. Se cumple así el objetivo de difundir su diversidad cultural.
La calidad
El criterio de calidad, si bien puede relativizarse hasta cierto punto en la televisión privada, es exigible en la televisión pública que no tiene una finalidad lucrativa. En consecuencia, la calidad debe contemplarse en todos los ámbitos y niveles. Veamos algunos: 
– La calidad de los contenidos de la programación: incluidos los aspectos estéticos, la búsqueda de formatos innovadores, la experimentación en campos como el arte, la ciencia y la tecnología e, incluso, con la actitud de la audiencia ante nuevos formatos para conocer su interés y poder satisfacerlo. 
– La calidad pasa también por el respeto y promoción de la creatividad al difundir los programas sin manipulación ni interrupciones publicitarias. Los cortes publicitarios que interrumpen la programación afectan directamente a la calidad y perjudican el derecho que tiene el espectador de disfrutar de una creación audiovisual sin interrupciones. 
– La calidad, a su vez, afecta a la gestión esmerada y responsable que corresponde a un medio público. 
– La calidad de un servicio público de televisión implica que los ciudadanos tienen también derecho al estricto cumplimiento tanto de los contenidos de la programación como de la puntualidad con la que estos son emitidos. 
Es evidente que el criterio de calidad es una cuestión multifactorial que requiere un tratamiento más pormenorizado (y que espero tratar en un próximo artículo). 
Las diferentes funciones de TAM-7RM como servicio público (señaladas en estos tres últimos artículos: ver 7RM como servicio público-2ºparte7RM como servicio público-1ºparte) deben, a su vez, concebir a la audiencia como ciudadanos y no como consumidores. Funciones que deberían contemplarse para definir un nuevo modelo de la TAM-7RM (financiación y gestión incluidas) y que tengan su reflejo en el marco regulador de Radiotelevisión de la Región de Murcia (RTRM). Funciones que deben desarrollarse y concretarse con la mayor precisión posible, por un lado, en el Mandato-Marco que debería aprobar la Asamblea Regional y, por otro, en el Contrato-Programa con sus correspondientes mecanismos de control de la propia RTRM. De todo esto, junto con el Consejo de Administración, trataré en el siguiente artículo. 
Algunas reflexiones y conclusiones
Ahora tal vez conviene realizar una somera reflexión que nos permita extraer alguna que otra conclusión sobre la urgente necesidad de cambiar el modelo de 7RM e intentar reenderezar el rumbo del audiovisual murciano.
La historia nos ha enseñado que quien se equivoca en los fines (en los objetivos) se equivoca en todo, fracasa. Si la meta que se persigue es mala, falsa o equivocada pervierte los razonamientos que intentan conducirnos a ella. Esto es lo que ha ocurrido con la industria audiovisual murciana en general (Sociedad de la Información, TDT y Contentpolis incluidos), y con la TAM-7RM en particular. El resultado no es más que un estrepitoso y contundente fracaso en materia de "política audiovisual". 
«Hoy no, ¡mañaaaaana!»
Hace demasiados años que algunos venimos pidiendo un plan de impulso del audiovisual murciano que alivie nuestra sequía crónica y el Gobierno responde siempre como José Mota: «Hoy no, ¡mañaaaaana!». Claro que luego se queja de que contestemos que «hoy no nos fiamos del Gobierno y mañana ya veremos». El asunto tendría gracia si no fuera por el drama que supone las empresas del sector que ya han cerrado, por las que están a punto de cerrar, por las que no se han creado por falta de perspectivas, por los profesionales que han engrosado y seguirán engrosando las filas del paro y por los que, después de terminar sus estudios, siguen aún en la lista de espera para tener su primer empleo. Los fracasos de la inteligencia siempre producen daños, que son mayores en los cargos públicos.
Las palabras del Presidente
Todo esto se podría haber evitado en gran medida y con el mismo dinero público que se ha malgastado, si el Gobierno Regional hubiese hecho bien los deberes, cumplido sus compromisos electorales y el Plan Estratégico 2007-2013 (ver artículos Incumplimientos e incoherencias políticas sobre el modelo de 7RM y la industria audiovisual; Falacias y estulticias sobre 7RM). Porque, aunque el Gobierno no tiene que crear empleo directamente en el sector privado, sí tiene la obligación de crear las condiciones económicas que permitan su creación. Y esto se consigue integrando en un mismo plan de impulso de la industria audiovisual a 7RM, a la Sociedad de la Información, a la TDT y a Contentpolis (sea lo que fuere y que sigue sin estar claro). Por este camino es más probable que se pueda cumplir lo que dijo el Presidente Valcárcel en su último discurso de investidura:
«tanto yo personalmente como todos los miembros de mi Gobierno nos entregaremos de lleno, sin regatear esfuerzos, al objetivo central y prioritario de esta legislatura, que no es otro que la creación de empleo»
Sólo con ese plan de impulso estas palabras dejarán de ser sólo eso, palabras. Porque, como decía Chesterton, la palabra que no se convierte en acción es una mala palabra.
Incompetencia y nombramientos desatinados
Pero este estrepitoso fracaso en materia audiovisual, no sólo proviene de la  ausencia de un plan de impulso global del audiovisual en la región. También proviene de un nombramiento cuando menos desatinado de los cargos, ya que ninguna de las personas nombradas con responsabilidades en el audiovisual estaba cualificada en esta materia, sea cual fuere el nivel jerárquico (y no digo que tenga que ser en todos los niveles, pero sí en algunos de los esenciales). Al contrario, su incompetencia e ignorancia era supina y tan alta como la soberbia de algunos de ellos. En palabras de Quevedo, son de esos  «que no saben nada y no estudian, porque piensan que lo saben todo. Son déstos muchos irremediables. A estos se les ha de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles el seso. Otros hay que no saben nada y dicen que no saben nada porque piensan que saben algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y a éstos se les había de castigar la hipocresía con creerles la confesión» Pero, como ya se ha dicho en este blog, aunque el cargo da el poder, no da la capacidad para ejercerlo. Capacidad que, en un alarde de responsabilidad, deberían tener mucho más en cuenta quienes tienen la facultad en la Región de Murcia de nombrar a personas para desempeñar cargos en la Administración. Por lo menos en materia audiovisual. 
En lo que se refiere a la actual dirección de RTRM, es justo reconocer que algunos de sus componentes tienen un talante diferente a sus predecesores. Pero de momento es sólo eso, talante. En todo lo demás, seguimos igual que antes. Conviene que sean conscientes de ello para poder dar el paso que nos permita ir más lejos. ¿O tanto pesa un contrato a todas luces equivocado desde el momento de su concepción? Así, cuando comprendan que vamos en el mismo barco, podremos empezar a remar todos juntos en la dirección adecuada.
Oir, escuchar y comprender 
El Presidente también dijo  en su discurso que «todos cuantos deseen ayudar tendrán en este Gobierno a su mejor aliado. Todas las voces serán escuchadas, todas las propuestas bienvenidas». Llegados a este punto, no estaría demás que el Gobierno Regional (en un sentido amplio, para que no se escape nadie) aplique estas palabras del presidente, abra bien los ojos y los oídos, para prestar atención de verdad a los mensajes y propuestas que se le envían desde hace años sobre el audiovisual murciano, en lugar de arremeter con los mensajeros como hacen algunos. Además de los que hay en este blog como el artículo Urge un plan de impulso del audiovisual murciano, los más recientes son de la Plataforma de Impulso del Audiovisual Murciano (PIAM), que le ha entregado a una parte del Gobierno sus propuestas por escrito y que pueden leerse en el Manifiesto y en su documento base
Claro que las palabras oír, escuchar y comprender tienen significados muy diferentes. Significados que es necesario conocer y, sobre todo, practicar por el Gobierno para que realmente exista diálogo y comunicación. Algunos más pesimistas me dicen, parafraseando a la Biblia, que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el Gobierno escuche y elabore un plan que de verdad impulse el audiovisual. Sin embargo, a mi juicio, no hay otra alternativa que presionar, continuar con esta especie de labor evangelizadora hasta que pueda o quiera tomar conciencia y lo haga. Hay que perseverar con un mensaje claro, directo y contundente. Al final, quien sabe, quizá se cumplan las palabras del Presidente. La ocasión es histórica, dada la envergadura de la crisis. Y en las ocasiones históricas se requiere temple para no perder a cabeza.
«Los analfabetos del siglo XXI...» 
Estoy plenamente convencido de que los cambios que el audiovisual murciano necesita requieren de la reflexión y el esfuerzo de todos los implicados (Gobierno y agentes del sector). Por eso me parece oportuno que también dediquemos un tiempo a reflexionar sobre el espíritu y la letra de la siguiente frase de Edgar Morín (que seguro comparte mi amigo y compañero de andanzas audiovisuales Paco Torrano): «los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer ni escribir, sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender»
Como el artículo ha vuelto ha salir más largo de lo previsto, quiero agradecer al lector su interés por haber llegado hasta aquí. Es señal de que al menos compartimos el deseo por conocer y, en su caso mejorar, la situación del audiovisual murciano. A su vez, permítaseme decir de nuevo al amante de textos cortos, deseos peregrinos y demás tejedores de vagancias encontradas que no hay pena para quien no lea un artículo largo. Si lo quieres leer, léelo, y si no, déjalo. Si te cansa, descansa. Si lo empiezas a leer y no te gusta, en tu mano está que acabe donde te disguste. Vale.

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