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lunes, 4 de junio de 2012

Reorientar Contentpolis (1ª parte)

En este artículo trataremos de los errores, deficiencias, fracasos e ideas descabelladas y nunca cumplidas que, desde su origen, se han cometido con el proyecto de Contentpolis, en algunos casos con el beneplácito o la complicidad de determinados agentes del propio sector audiovisual. Pero también comentaremos algunas sugerencias y propuestas para su necesaria e ineludible reorientación.

El bálsamo de Fierabrás
Han transcurrido cinco años desde la presentación en 2007 del "proyecto emblemático"  Contentpolis o Ciudad de los Contenidos Digitales como “apuesta estratégica” del Gobierno Regional. Como el bálsamo de Fierabrás de Don Quijote, Contentpolis iba a ser el remedio que curase todos los males del audiovisual murciano (y un referente internacional, entre otras muchas sandeces), según nos venían a decir los lumbreras responsables del proyecto en el Gobierno de entonces, muy necesitados de alfabetización audiovisual. Según ellos, Contentpolis iba a "impulsar el crecimiento y consolidación del sector audiovisual regional", capaz de crear "más de 3.000 empleos cualificados directos y 2.000 indirectos".  Claro que el remedio de Contentpolis era tan ilusorio e ineficaz como el bálsamo. Su aportación ha sido menos que nada porque estamos peor que entonces, ya que no se ha hecho realmente nada para impulsar de verdad la industria audiovisual murciana que sigue en un pozo oscuro.
Pero mientras muchos (dentro y fuera del sector audiovisual) creyeron con bobalicona aceptación en un idea alejada de la realidad, inviable y descabellada, hubo otras voces (como la de los productores audiovisuales de APARM) que prácticamente en solitario señalamos en el documento Comentarios y propuestas  sobre la Ciudad de los Contenidos Digitales (descargar) las deficiencias, lagunas y errores que tenía el propio estudio de Contentpolis. Al final, el tiempo nos dio la razón, el viento arrastró el humo de Contentpolis y, junto con la salida del Gobierno de sus responsables políticos directos (acertada decisión), se llevó los etéreos "1.528 millones de euros procedentes de fondos tanto públicos como privados", cuyo valor nunca fue mayor que el papel en el que estaban escritos. Y de aquella fulgurante y quimérica gran ciudad de contenidos digitales, solo queda la agonizante llama de una vela en los cimientos de un edificio en el polígono industrial Los Camachos de Cartagena. De aquellos polvos de ignorancia, desatino e incompetencia en el ejercicio del poder, vienen estos lodos del cenagal que impide el desarrollo del audiovisual murciano. Hay que censurar sin tibiezas la actitud del que gobierna cuando se equivoca, se empecina en enrocarse y no quiere reconocer su error. Nos encontramos ante lo que José Antonio Marina llama inteligencia fracasada. 
No obstante, hace unas semanas escuché a un dirigente de APROMUR decir a la actual responsable de Contentpolis que seguían apoyando el proyecto. Si bien no me sorprende, a estas alturas del culebrón resulta incomprensible que lo diga alguien del propio audiovisual. Cuando un sector de la sociedad por mezquindad, por un interés espurio o por puro servilismo, aplaude o apoya el error del Gobierno en lugar de señalárselo, no sólo fracasa la inteligencia individual del político, también fracasa la inteligencia colectiva. Y los fracasos de la inteligencia de algunos han dejado los platos rotos al audiovisual murciano.  
Propuestas y soluciones para resolver juntos los problemas
Los que en la región pertenecemos a la industria audiovisual y de contenidos digitales, somos los principales interesados en que el sector avance. Es, por tanto, nuestra obligación hacerle propuestas claras al Gobierno Regional que sirvan de verdad para impulsar el desarrollo de la industria audiovisual regional, en lugar de mendigar unas efímeras migajas para unos pocos. Nosotros somos los primeros que debemos trabajar firme para que el audiovisual crezca y se desarrolle. No buscando la subvención fácil para ir tirando, sino mediante propuestas que permitan al Gobierno aplicar una política audiovisual que siente las bases para la creación de un tejido industrial estable y empleo de calidad.
Pero, también es obligación de los actuales responsables del Gobierno Regional con competencias en materia audiovisual dialogar, demandar esas propuestas y tener en cuenta sólo aquellas que sirvan para aplicar una política que impulse de verdad el desarrollo de un tejido industrial fuerte, capaz de generar empleo y riqueza en el sector. Es hora de que los responsables del Gobierno no se dejen influir por otras consideraciones ajenas a estos objetivos, vengan de donde vengan. Porque han sido, justamente, consideraciones totalmente ajenas a las necesidades reales del audiovisual murciano, mezcladas con altas dosis de incompetencia, las que nos han llevado a la crítica situación actual: fracaso de Contentpolis, de la TDT, un modelo equivocado de TAM-7RM, serias limitaciones al desarrollo de la Sociedad de la Información, graves deficiencias en la formación, etc. Y todo esto ha llevado parejo el despilfarro y mal uso del dinero público, fruto de la incapacidad y mala gestión política de sus responsables de entonces en el Gobierno, con la complicidad de algunos merodeadores del poder del propio sector.
La herencia que hemos recibido de los anteriores responsables con sus errores y fracasos son parte de los problemas que tenemos que resolver trabajando estrechamente con los actuales miembros del Gobierno en materia audiovisual. El problema es de ambas partes y juntos debemos resolverlo. No hay otro camino si queremos salir de la difícil situación actual del audiovisual. Ignoro cual será la actitud de determinadas asociaciones del sector (de otras ya la supongo), aunque no faltarán ocasiones para saberlo. Por parte de algunos miembros del Gobierno actual y la dirección de 7RM, me consta que existe un diagnóstico claro de los problemas y voluntad política para resolverlos. Pero es imprescindible que esa voluntad política se convierta en acción porque, como decía Chesterton, la palabra que no se convierte en acción es una mala palabra. Algunas propuestas con soluciones ya las tienen.  
Reconocer el error y corregirlo
Es indispensable reconocer los errores cometidos para no volver a repetirlos, como primer paso para resolver los problemas. El error, en sentido estricto, es un fracaso de la inteligencia. Pero este fracaso puede convertirse en un éxito de la misma inteligencia cuando se es capaz de reconocer el error, aprender de el y corregirlo con la solución adecuada. Hay esperanzas fundadas de que los actuales responsables de Contentpolis en el Gobierno Regional sean más razonables que los que antes les precedieron y les dejaron tan funesta herencia. Ya es hora de que el Gobierno aborde esta cuestión con medidas firmes y decididas. Una señal de cordura, sensatez y lucidez política, sería paralizar las obras del edificio, ya que suponen un gasto inútil (en tiempo de recortes la Región de Murcia no está para dispendios) y otra señal, aún mayor, sería reorientar Contentpolis. 
Pero Contentpolis no puede ser ajeno a la serie de problemas crónicos que tiene el audiovisual murciano (limitada demanda de contenidos, ausencia de tejido empresarial, escasa continuidad en la producción, etc.) que dificultan su desarrollo. En este sentido, Contentpolis es esencialmente una iniciativa sin definir ni concretar. En esta indefinición se fundan las dudas sobre si Contentpolis va a servir realmente o no para impulsar el tejido audiovisual actual de la Región de Murcia (empresas y profesionales). El proyecto de Contentpolis podría ser una oportunidad para la industria regional, si se canaliza como un mecanismo para generar sinergias entre empresas de cara a facilitar la producción, el desarrollo de una producción diferencial, localización industrial, formación,... 
Para ponerle remedio a esos problemas crónicos es imprescindible una auténtica política audiovisual en la región y un plan de impulso a corto y medio plazo que la desarrolle, como expliqué en el artículo Urge un plan de impulso del audiovisual murciano. El plan debería identificar y definir las actividades productivas más competitivas y de interés, así como facilitar el desarrollo de las mismas. Generar mecanismos que garanticen la continuidad en los trabajos de producción, favoreciendo la creación de estructuras estables y el desarrollo del tejido empresarial. Hoy por hoy, es la única forma de dinamizar la actividad de la producción audiovisual y la creación de empleo en la región.
A su vez, el impulso de la Sociedad de la Información pasa, finalmente, por incorporar el potencial de rentabilidad –cultural, económica y social– que tiene, en sí misma, la actividad de la producción de contenidos audiovisuales. 
En suma, el plan de impulso debería integrar objetivos, estrategias, prioridades, acciones, plazos de ejecución, ayudas y mecanismos de financiación, así como las dotaciones presupuestarias necesarias acordes con la situación actual.
La reorientación de Contentpolis debería ubicarse en el marco de este plan de impulso del audiovisual murciano y no al margen del mismo. Esto exige una coordinación entre los diferentes responsables del Gobierno Regional con competencias en materia audiovisual, como algunos reconocen abiertamente y sin ambages. Lo que ya es un síntoma de sensatez por su parte y de que se empieza a caminar en la dirección adecuada para sacar al sector del pozo negro en el que lo metieron sus predecesores.
En la segunda parte de este artículo esbozaré algunos de los departamentos y sus funciones, dentro de la reorientación que, a mi juicio, debería realizar Contentpolis.

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