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lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Qué va a pasar con 7RM? (4ª parte)

Creo que se equivocan quienes piensen que el problema de la televisión autonómica pública 7RM se ha resuelto con la resolución del contrato con GTM y el cambio del actual modelo por uno de Gestión Indirecta, como dice el Gobierno en su nota de prensa del 29-8-2012. Quedan muchas preguntas que buscan respuesta como, por ejemplo, ¿en qué beneficia a la industria audiovisual el cambio de modelo si se adjudica la gestión indirecta de nuevo a una empresa? ¿Cuáles son los objetivos del mandato-marco y cómo se concretan en el contrato -programa? ¿Cómo se van a distribuir los porcentajes entre la producción ajena y la propia? ¿Cuales van a ser los indicadores de control para evaluar el cumplimiento del mandato-marco y el contrato-programa? ¿Por qué GTM no ha aceptado la prórroga de dos años del contrato actual por un importe de unos 12 a 15 millones de euros al año y, sin embargo, dice que va a participar en el nuevo concurso público para la gestión indirecta de 7RM por un importe similar? Existen temas espinosos que, según como se aborden, podrían convertir ese cambio de modelo en un nuevo desastre, como el anterior.

¿Cómo va a beneficiar a la industria audiovisual el cambio del actual modelo de 7RM por otro en el que se adjudica a UNA empresa privada la gestión indirecta del servicio público de TV?
No hay que tirar cohetes porque, en esa misma nota de prensa, el Gobierno diga que una de las condiciones para continuar con la televisión pública autonómica es que esta sirva para apoyar el desarrollo de la industria audiovisual. ¿Por qué? Pues porque cada vez que lo ha dicho nunca lo ha cumplido. Lo dijo cuando creó TAM-7RM y no lo cumplió, a pesar de que figura hasta en el Plan Estratégico 2007-2013. Como también dijo que  la TDT y y Contentpolis iban servir para impulsar el audiovisual con la creación de miles de puestos de trabajo y tampoco lo cumplió. 
De hecho, la nota de prensa del Gobierno dice que una de las actuaciones es la «convocatoria de un concurso público plurianual para la atribución a una empresa privada de la Gestión Indirecta del servicio público». Y claro, surge inmediatamente la pregunta: ¿Cómo va a beneficiar a la industria audiovisual la gestión indirecta de 7RM por UNA empresa privada? 
Porque, como dice acertadamente en su comunicado sobre esta cuestión la Asociación de Productores Audiovisuales de la Región de Murcia (APARM), «en esencia, el actual "cambio de modelo" de TAM-7RM es sólo formal, ya que se le sigue encargando a una sola empresa la producción de los contenidos del servicio público de televisión». En consecuencia, mientras el Gobierno no explique y demuestre con razones y hechos lo contrario, con este cambio se «sigue excluyendo a las empresas murcianas de la producción de programas de 7RM». 
De ahí que APARM apoye en su comunicado «un modelo de gestión directa por RTRM con la externalización de la programación de 7RM, para que sea realizada por las pequeñas y medianas empresas audiovisuales de la región. De esta forma, además de cumplir con su función económica, la televisión autonómica pública, que es la que más contenidos demanda en la región, actuaría como catalizador de la actividad de producción audiovisual en el tejido industrial murciano, para fortalecerlo y generar empleo cualificado».  
Ya que el Gobierno quiere modificar la Ley 9/2004, de creación de RTRM, debería incluir como uno de sus fines impulsar el desarrollo de la industria audiovisual en la región y darle la consideración de sector estratégico, como se ha hecho en leyes similares de los entes públicos de radiotelevisión de otras comunidades autónomas. Sería una de las formas de expresar claramente su compromiso y voluntad política de apoyar el desarrollo de la industria audiovisual.
Mientras tanto, otra forma de expresar dicho compromiso de un modo inmediato y apoyar a la   industria, sería que 7RM empezara a emitir contenidos audiovisuales que ya estén producidos por las productoras de la región, dado que ahora no existe la traba del contrato con GTM.
La creatividad y calidad de la programación de 7RM depende también de empresas y profesionales de la industria audiovisual
Por otra parte, si el Gobierno desea realmente que la programación de 7RM cumpla  con su misión de servicio público, que tenga un nivel de creatividad y calidad superiores a los actuales, debe contar necesariamente con las empresas productoras de la región, como hacen otras comunidades autónomas. Así, por ejemplo, en una reciente entrevista, el director general de RTVA decía que «dejar de producir programas en colaboración con empresas del sector supone incumplir nuestra obligación de desarrollar el sector audiovisual andaluz y perder competitividad porque bajaríamos en calidad y por lo tanto en audiencia». El director de antena de Canal Extremadura Televisión, al informar a la comisión parlamentaria de control sobre la nueva programación indicó que los objetivos son «el servicio público como máxima, la calidad como premisa y los extremeños como argumento», precisando que «ha mantenido a trece de las catorce productoras que colaboraban en 2011, e incluso se ha aumentado el número de éstas en cuatro» (digitalextremadura.com 9-3-2012 ). 
Por tanto, va siendo hora de que este Gobierno entienda que ninguna televisión del mundo, ya sea pública o privada, es autosuficiente para nutrir su parrilla de programación, por eso todas las cadenas tienen externalizada parte de su actividad. Las necesidades de elaborar una buena programación consumen tantas energías creativas, que ninguna televisión puede disponer de una nómina cerrada de profesionales capaz de estar en la vanguardia de los nuevos movimientos, conceptos y lenguajes creativos. De ahí la necesidad de que exista una relación fluida entre la televisión y la industria audiovisual, de forma que esta pueda crear obras audiovisuales para su parrilla de programación. El papel que le corresponde a una televisión y más si es pública es, precisamente, fomentar la aparición de nuevos creadores. Buscarlos y promover su capacitación. 
El talento fluye en el exterior de las televisiones sin estar sujeto a ninguna estructura. Y la primera premisa para que la creatividad fructifique es la existencia en el entorno televisivo de una industria de producción audiovisual que la haga viable. No existe otro camino si la televisión quiere disponer de un entramado profesional al que acudir para nutrir sus necesidades. Sin industria propia de producción no hay identidad audiovisual. Y sin esta identidad sólo cabe la colonización. Quien no disponga de su propio audiovisual está llamado a ser un espectador pasivo de las obras que producen aquellos que sí lo tienen. 
Los productores audiovisuales, además de empresarios, somos buscadores de talento. Pero para que el talento se aplique a las fases de producción de una obra audiovisual el profesional necesita al menos  dos cosas esenciales: la primera, tener la satisfacción de que se valora su colaboración y que contribuye con su talento a la ejecución de un proyecto bien hecho; la segunda, obtener una compensación económica cuando menos digna por hacer su trabajo. Sin estos dos requisitos no creo que sea posible hacer obras audiovisuales de buena calidad.
El Consejo de Administración de RTRM no puede por sí solo controlar la calidad de la programación de 7RM y la concreción diaria del contrato-programa
En contra de lo que algunos pudieran pensar, esta cuestión nos afecta y mucho a la industria audiovisual de la región. Entre otras razones, porque si el Gobierno fracasa de nuevo con 7RM por cometer nuevos errores como el que señalo –que afecta a algo esencial como la programación–, se corre el riesgo de que esta televisión desaparezca. Pero también porque una notable disminución de la producción ajena  o, incluso, su desaparición de la parrilla de programación de 7RM para aumentar la producción propia de proximidad, beneficiaría a la industria y contribuiría a crear empleo si los programas son realizados por empresas de la región. Como expliqué en ¿Qué va a pasar con 7RM?–3ª parte, sólo en cinco años GTM gastó en producción ajena unos 45 millones de euros, más los que ha gastado por su cuenta en ese mismo período la TAM por el mismo concepto, un gasto que no ha producido ningún retorno económico en la región
En su nota de prensa el Gobierno dice, por un lado, que antes de final de 2012 desaparecerá la sociedad pública Televisión Autonómica de Murcia y, por otro, que el Consejo de Administración de RTRM «controlaría la gestión y el cumplimiento del Contrato-Programa por el prestador privado del servicio público de TV». A mi juicio esto no es del todo factible ya que, por sí solo, el Consejo de Administración no puede ejercer el control diario de la concreción del Contrato Programa. Un control que, a su vez, se refleje en la calidad de la parrilla de programación de 7RM. Y es aún  menos factible cuando la gestión correrá a cargo de una empresa privada, como pretende el Gobierno. No obstante, lo que el Consejo si puede y debe utilizar es una serie de indicadores de control para evaluar la calidad y el grado de cumplimiento de los objetivos del mandato-marco y su plasmación en el contrato-programa en torno a la programación de 7RM, como expliqué en 7RM como servicio público – 4ª parte. Una evaluación que debe compatibilizar las dos vertientes del audiovisual: la cultural y la industrial. 
Conviene tener claro que el cumplimiento de las funciones de servicio público no garantiza la calidad de la televisión. Lo que es público o no, no son los programas considerados individualmente (de uno en uno) o por su género, sino las estrategias de programación y los objetivos globales que se proponen que tienen su plasmación más concreta en el contrato-programa. Pero la decisión de las estrategias y técnicas de programación más adecuadas en cada momento (como el uso de programas con función de arrastre hacia dentro o hacia fuera, técnicas de agrupación, etc.), corresponden al equipo de programación de la televisión pública. Este es el que, en función de los objetivos marcados en el contrato-programa, debe decidir y alternar las técnicas disponibles con los parámetros de calidad, rigor y respeto que deben distinguir a la programación de la televisión pública. El uso de estas técnicas, como instrumentos capaces de aprovechar las sinergias positivas de la programación, no pueden dejarse al azar ni corresponden al Consejo de Administración de RTRM. 
Como expliqué en el artículo 7RM como servicio público – 1ª parte, velar por la aplicación de los criterios de calidad televisiva no depende sólo de su procedencia, sino también de la profesionalidad de los que ejecutan los proyectos, de quien los encarga, controla, programa y emite. Corresponde al director de antena y al jefe de programación, junto con su equipo, velar por la aplicación de esos criterios por las siguientes razones:
    1. Son quienes tienen o pueden tener una visión de conjunto de la programación.
    2. Controlan el equilibrio de contenidos en la parrilla de programación.
    3. Tienen la capacidad de revisar y rectificar contenidos específicos.
    4. Mantienen relaciones directas con los equipos de dirección, producción, realización y elaboración de guiones de los programas, ya que estos son los que aplican los criterios de calidad.
    5. Pueden acceder a nuevos formatos y fórmulas de programas.
    6. Tienen la confianza de la dirección de RTRM y en consecuencia de su Consejo de Administración.
En suma, la desaparición de TAM no puede implicar que dejen de existir en RTRM el director de antena de 7RM y su equipo (por pequeño que sea). Los únicos requisitos imprescindibles a cumplir es que existan unas normas claras para actuar con transparencia y que todos sean buenos profesionales para poder hacer bien su trabajo: encargar los programas, controlar su ejecución, programarlos y emitirlos. 
Cumplir, por tanto, con las funciones de servicio público de la televisión autonómica pública, requiere que se adopten unas formas de organización de su gestión que garanticen su responsabilidad y eficiencia, además de su viabilidad económica. Formas de organización que permitan una gestión con un carácter menos político, en favor de una orientación más profesional e independiente. Los medios públicos deben inspirar su actuación en los principios de imparcialidad y equilibrio. Esto implica que deben encontrarse, tanto como sea posible, al margen de los mecanismos de dependencia gubernamental, de modo que los criterios políticos no estén por encima de los criterios profesionales.
La composición del actual Consejo de Administración de RTRM intenta equilibrar la distribución del poder en cada legislatura en función de los resultados electorales. Pero esto condiciona su actuación en detrimento de la gestión, al trasladar a su seno el debate político y que una parte del Consejo actúe como oposición. En consecuencia, convendría que la selección de las personas que lo integren se realice con criterios basados estrictamente en su cualificación profesional y no en su filiación política. Asimismo, debería orientar sus funciones, competencias y organización con el fin de proporcionar el mayor rigor empresarial y profesional a su cometido. De no hacerlo así, el control de la gestión que plantea el Gobierno no es posible ya que el actual Consejo no está cualificado para poder utilizar y aplicar con criterio profesional los indicadores señalados que permitan evaluar la calidad y el grado de cumplimiento en la programación de 7RM, tanto de los objetivos del mandato-marco como su plasmación en el contrato-programa.
Estos cambios deberían abordarse sin más demora que la estrictamente necesaria y plasmarse en la modificación que pretende hacer el Gobierno de la Ley 9/2004, de creación de RTRM, dado que, hoy por hoy, el actual Consejo de Administración ni ha administrado eficazmente ni ha cumplido con sus funciones de control del servicio público de televisión en ningún aspecto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,

soy productor audiovisual y seguidor de este blog desde hace tiempo porque dice verdades como puños.

Se también que hay un gran número de otros lectores que como yo, se indignan ante el trejemaneje que llevan los políticos en relación a la TV Autonómica de Murcia.

Y ez que la gestión y calidad de 7RM no ha podido ser más nefasta hasta la fecha pero es que como no cambien y hagan las cosas bien hechas, la nueva 7RM (o lo que quede de ella), será una copia de la anterior que beneficiará a empresas privadas y poco o nada a la industria audiovisual murciana.

El presidente de esta Región debería de tener cuando menos la honradez de cambiar el modelo de la nueva TV y hacer una TV al servicio de los murcianos (que somos los que la pagamos con cargo a nuestros impuestos) y de las empresas productoras de contenidos de la región.

Vivimos tiempos convulsos. La crisis y el cierre de empresas está a la orden del día y a nadie parece importarle gran cosa que el sector audiovisual murciano se refuerce, cree empleo y ocupe un lugar digno dentro del panorama nacional.

Porque talento lo hay. Creatividad y buenos profesionales también. Entonces ¿porqué no hacer una TV que de empleo a los profesionales murcianos y que contribuya a reforzar un sector ya de por sí estratégico en todo el mundo?

Para finalizar quiero animar a las personas que sigen este blog a que dejen sus comentarios para saber cómo véis el asunto, si os parce bien que tengamos que seguir mal sobreviviendo mientras el pastel se lo reparten unos pocos.

No hay que olvidar que, como dijo Clint Eastwood en la última convención republicana, "los políticos son (deberían ser) nuestros empleados ya que su nómina se la pagamos entre todos".

Por eso haced oíd vuestra voz porque cómo no cambie la situación, estaremos bien jodidos.

Saludos,