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miércoles, 30 de julio de 2014

Silencios, ambigüedades y certezas en el futuro de 7RM (2ª parte)

Durante el acto organizado por la ARTV, la enorme opacidad que vimos en la mayoría de los licitadores que concurren a la gestión indirecta de 7RM, quizá sea buena para su política de empresa en general, pero es mala para la televisión autonómica pública y para el sector audiovisual murciano. Hubo tantos silencios y ambigüedades por parte de los licitadores, como escasas son las certezas sobre el futuro de 7RM. Hay grupos empresariales que, en su prepotencia, cuando miran la realidad que ellos perciben parecen no darse cuenta de que se miran en un espejo donde sólo se refleja el propio grupo.



Secuoya
En un ambiente en la sala que transpiraba una mezcla de decepción, exasperación y nerviosismo que incitaba a comerse las uñas –a falta de algo más sustancioso para el espíritu–, le llega el turno a Secuoya que proyecta su vídeo corporativo para no ser menos que tres60. ¿Era un aciago presagio? Pronto lo sabríamos. Una parte de los presentes conocíamos las múltiples visitas a la región de algún miembro del Grupo Secuoya para preparar su oferta. Hay que reconocer que son seguramente los que más tiempo le han dedicado. Tiempo en el que hemos escuchado sus promesas (igual que a otros candidatos) de firma de acuerdos sobre coproducción de unos proyectos o la compra de derechos de difusión de determinadas obras audiovisuales para incorporarlas a su oferta de parrilla de programación, su interés en impulsar la coproducción de obras que se puedan difundir en otros mercados –además del regional–, firma de acuerdos con las asociaciones de productores,…. Pero, ¿se buscaban apoyos sólo a cambio de promesas? Porque, como bien dice el refrán, una cosa es predicar y otra dar trigo. Así que se le presentaba a Secuoya una nueva ocasión para decirnos el trigo que de verdad había en su oferta.
Tomó la palabra Javier Valero (director de marketing del grupo), hombre que transmite una cierta cercanía a su interlocutor, de trato afable y verbo fácil. Siguiendo la máxima del “digo sin decir” (que parecía pactada con los que le precedieron), entre otras cosas, nos habla del buen hacer y la capacidad financiera de su grupo. Dice que quieren contar con las empresas y profesionales del sector en la región (eso suena bien, pero siguió sin ofrecer cifras concretas de su oferta, para desesperación de García Solano); indicó que si ganan "no habrá un modelo clientelar” (esperemos que lo cumplan y no haya discriminación ni vetos, llegado el caso) y que la transparencia en su gestión será total. Al llegar a este punto (hacer promesa de transparencia en una exposición opaca) las meninges chirriaron y con el clamor de nuestras tripas desconsoladas entrábamos en poder del hambre viva. El hilo de esperanza se desvanecía mientras interpretábamos sus palabras diciéndonos: «Toma, come ambigüedades y triunfa, que para ti es el mundo del audiovisual que hay en nuestra oferta».

ZZJ-21
Teníamos las carnes ayunas por la falta de sustancia en lo que oíamos y ya pensábamos que los datos concretos de las ofertas eran como el mesías de los judíos, que siempre se le espera y nunca llega. Toma la palabra Juan Antonio Villanueva de ZZJ (representando a la UTE formada con Canal 21, Conexia y Tatamia) para anunciar la proyección del video corporativo. Era el tercero y parecía un funesto presagio. Acabado el vídeo, con un verbo ágil, Juan Antonio, repartió algunos mamporros dialécticos (crítica a la entrada de grupos de inversión en el audiovisual, mala gestión de las televisiones autonómicas públicas,…), y entre otras cosas, dijo que no cree que el presupuesto de 12 millones de euros sea una miseria (sic); que no pretenden hacer una televisión para la publicidad; que crearán un cluster (?) y que ellos si van a dar cifras concretas de su oferta (al oír esto García Solano lo mira con una expresión mezcla de asombro, incredulidad y deseo). Y, ciertamente, nos dio algunas cifras.
Si ganan crearán 50 puestos de trabajo directos, más los indirectos que se crearán debido a que –excepto los informativos– el 90 % de la programación la realizarán las productoras de la región; añade que han ofertado 50 programas distintos a la semana, más un canal 24 horas de noticias,... De los sesos de los oyentes atentos brotaron pronto chispas de entusiasmo, mientras la tensión disminuía en el rostro del presidente de ARTV. ¡Por fin un licitador desterraba la ambigüedad de sus palabras y daba cifras concretas de su oferta! Nuestras tripas parecieron calmarse y en silencio ingerían esta información nutricia. El hilo de esperanza parecía recomponerse. Pero nuestra hambre estaba lejos de saciarse con lo que dijo Juan Antonio Villanueva. Es necesario conocer otros aspectos importantes de su oferta: el tipo de formatos y géneros que han previsto en su parrilla, porque cincuenta programas a la semana son muchos en poco tiempo y habrá que ver con que coste; saber si están dispuestos a participar en coproducción en proyectos presentados por las productoras en los que participen otras televisiones (FORTA, TVE, etc.); saber cual es el porcentaje real de producción independiente de su oferta; qué otras fuentes de financiación además de la pública han incluido en su propuesta, etc. En fin, que faltaron bastantes cosas por conocer.

MediaPro
Le toca el turno a MediaPro que, en lugar de un vídeo corporativo nos proyectó tres, como fueron también tres las personas que explicaron su oferta. Quizá para que se notara que su tamaño era muy superior al de sus competidores en la licitación. Toma la palabra José Luis Rubio (responsable de servicios audiovisuales) y nos cuenta que el proyecto de televisión pública que han presentado es útil y socialmente rentable, sin suplantar a la televisión privada. Su oferta contempla más de un 90% de programación de servicio público. Que buscan la interacción con los ciudadanos a través de las retransmisiones y darán voz al conjunto de los representantes de la región, no sólo a políticos. Que el dinero público hay que protegerlo y que con 10 millones de euros se puede hacer la TV de servicio público más barata. De modo que si su modelo interesa los ciudadanos pedirán más recursos. En estas que el presidente de ARTV, José García Solano, lo interrumpe y le pregunta que cuantos empleos iban a crear, lo que hizo muy poca gracia a José Luis y contestó que, ya que había madrugado mucho para venir desde Barcelona, no se le interrumpiera. Prosiguió diciendo que entre las ventajas estratégicas que ofrecen está el valor añadido del fútbol (que no pueden ofrecer los otros licitadores) y que tendríamos más oportunidades, ya que entraríamos en los planes del grupo (supongo que se refería a las productoras, aunque no llegó a explicar lo que eso significa). Terminó su exposición con la solvencia del grupo empresarial y subrayando que el tamaño importa.
A continuación, Enrique Navas (director de producción) explica, como un rasgo diferenciador de sus competidores, que están presentes en toda la cadena de valor del audiovisual. Indica que actualidad e información es servicio público. Reseña el papel de las retransmisiones y la comercialización en su oferta. Que desean compartir talento y profesionalidad: contratarán a gente de aquí para que junto con otros den el toque que quieren para que 7RM se parezca a La Sexta noticias. Pero que también existe la opción MediaPro-Talento para la contratación de empleo (entrar en su página Web y pedir trabajo). Finalmente interviene Adolfo Panibarro (departamento de contenidos): dice que en su oferta el 80 % de la parrilla de programación es en directo con participación ciudadana. Con semejante volumen de programas en directo, queda poco margen para la coproducción ni para que los programas puedan ser distribuidos en otras ventanas, lo que es un impedimento para que se desarrolle la industria audiovisual regional. Esta seguirá siendo débil, atomizada y tendrá una gran dependencia del gestor indirecto de 7RM. Es decir, justo lo contrario de lo que al respecto se persigue.
En resumen, una oferta donde está ausente el primer objetivo de la gestión indirecta de 7RM: una importante participación de la industria audiovisual regional en la elaboración de la programación, lo que permitirá su desarrollo y la creación de empleo indirecto, junto al creado directamente. Así que les dije que, como productor audiovisual, esta es una oferta que no nos conviene que gane el concurso. No obstante, es justo reconocer que los representantes de MediaPro fueron más claros en la exposición de su oferta, ofrecieron información, algunas cifras concretas y no siguieron la máxima del “digo sin decir” de los tres primeros licitadores.

Conclusión
En el mundo actual, vivimos unos tiempos en los que se observa con demasiada frecuencia cómo diversos intereses mezquinos e ilegítimos falsean la situación, de suyo falsa, con palabras que huelen a promesas fugitivas de irresistible seducción, pero que no tienen intención de cumplir. Dice José Antonio Marina que «si la inteligencia es nuestra salvación, la estupidez es nuestra gran amenaza». Y contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano. La gran paradoja de la inteligencia es que se puede ser inteligente y usar la inteligencia de un modo estúpido. Ahí reside el fracaso. Existen estudios que atribuyen el fracaso de los directivos de empresas a que estos creen que lo que funcionó en algún caso debe funcionar siempre. Rutina y hábitos conducen al fracaso. También es fuente de fracaso el uso de peregrinas tácticas dilatorias, eso que los ingleses llaman procrastinación. Pero no hay disfraz ni fingimiento que pueda ocultar largo tiempo el interés de una oferta para impulsar la industria audiovisual y hacer una programación realmente de servicio público en 7RM, cuando ese interés no existe. Tal vez convendría reflexionar sobre lo que se puede pensar de quienes hacen promesas que luego no se traducen en acuerdos reales con las empresas productoras regionales y en la creación de empleo. Y es que tan fácil es engañarse a sí mismo sin darse cuenta, como difícil es engañar a los demás sin que lo descubran. El papel es muy sufrido y lo aguanta todo. Esperemos que la Mesa de contratación de las ofertas sea capaz de ver lo que realmente hay detrás de lo que dicen en el papel los licitadores y, tras un acertado "juicio de valor", puntúe en consecuencia el sobre nº 2. Ahí está una de las claves que oriente los "criterios de adjudicación" a los que aluden los pliegos.

Es harina de otro costal que se le adjudique o no la gestión de 7RM a la mejor de las ofertas presentadas. También es posible que algún licitador perdedor pueda recurrir la decisión, con todo lo que ello implica. Pero quienes ven las cosas con perspectiva y van un poco más allá de lo inmediato, saben que 7RM tiene un futuro incierto y que, incluso tras el concurso de adjudicación, las posibilidades de que su emisión se vaya a negro y cierre, están ahí, como una espada de Damocles. Pero de todo ello y de las posibilidades de cada candidato hablaremos en el próximo artículo.

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