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jueves, 2 de octubre de 2014

La última oportunidad de 7RM (1ª parte)

Hace tiempo que el audiovisual murciano se ha convertido en un tema tan aburrido del que sólo se puede hablar en serio. Aunque hay momentos en los que, al hacerlo, hemos podido despedazarnos de risa o desayunarnos la mitad de la razones dadas debido a la escasa perspicacia de los gobernantes. La ventaja que tiene escribir este blog es que, a veces, puede uno acabar olvidando casi completamente lo que escribe. Lo que no suele ocurrir siempre con los artículos dedicados a 7RM: al principio por su trayectoria de desatinos continuados y su navegar por aguas sucias; ahora con el largo y proceloso cambio de modelo de gestión, a la espera de su desenlace final. Esta es, sin duda, la última oportunidad de 7RM.


Es indudable que 7RM necesita un lavado a fondo de su mala imagen social. Pero tanto el futuro gestor indirecto, como el ente público RTRM y el propio sector audiovisual, deberían ser muy cuidadosos y procurar no tirar al niño con el agua sucia. El riesgo de defunción de 7RM es alto, pero ¿realmente somos conscientes de ello, Mesa de contratación (y su comisión técnica) incluida? Ni mil, ni un millón de yerros producen un acierto. El acierto se reconoce porque dura. Desde su creación, 7RM ha difundido una programación que no ha merecido la atención de la mayor parte de la sociedad murciana, de ahí su escasa audiencia. Si el nuevo modelo de gestión indirecta de 7RM no cumple desde el primer día con sus funciones de servicio público, si los murcianos no perciben claramente y de inmediato un profundo cambio en la calidad de la programación, la televisión autonómica pública tiene los días contados. Para evitar que 7RM naufrague y se vaya al negro abismo, cada parte implicada debe aguantar su vela y asumir su responsabilidad.  La ocasión es histórica. Y en las ocasiones históricas se requiere temple para no perder a cabeza y atinar en lo que se hace.

Una cosa es terminar con un problema y otra cosa es resolverlo. Algo que debido a su contumacia algunos no alcanzan a entender. En sí misma, la modificación de la ley de RTRM y la licitación actual para adjudicar la gestión indirecta de 7RM a una de las empresas que concurren (aunque es muy importante), no resuelve totalmente el problema. Eso de «muerto el perro se acabó la rabia» no sirve ni para los perros. El objetivo es que desaparezca el bacilo de la rabia. Una cosa es terminar con el problema del coste (reduciéndolo a la tercera parte, 12 millones o menos) y modificar el modelo de gestión de 7RM. Otra muy diferente es resolverlo de forma que cumpla con su misión de servicio público: en la programación, en el desarrollo de la industria audiovisual y en la creación de empleo regional. Esto va a depender, en primer lugar, de lo acertada que esté la Mesa de contratación (y su comisión técnica) en la selección de la empresa ganadora. Después dependerá de lo que dicha empresa y RTRM hagan tras la adjudicación.

Viabilidad económica y programación
La solidez económica del licitador, al menos para el primer Contrato-programa en los próximos tres años (2015 a 2017), es un factor importante a tener muy en cuenta por la Mesa y puntuarlo en consecuencia. Pero no es el único que condiciona la viabilidad de la gestión indirecta de 7RM. No se debería obviar que las empresas que licitan eran y son mucho más que la oferta que han presentado.

Un aspecto importante en los "criterios de adjudicación dependientes de un juicio de valor" es la viabilidad económica (documento-1: criterio a. Anexo-5 pliego). En el apartado Actividad en medios de comunicación social, la Mesa debe valorar la actividad del licitador en dichos medios, pero en particular en la televisión y si es titular de una licencia de TDT (como es el caso de algunos licitadores). Es importante saber cual ha sido su capacidad para gestionarla. Porque si el licitador no ha sido capaz de gestionar adecuadamente su propia televisión (programación, audiencia, fuentes de financiación, etc.), y sabemos que no lo ha sido en algún que otro caso, ¿cómo va a ser capaz de gestionar 7RM, con una parte de la programación de servicio público que hace que la gestión sea más compleja, por mucho que el licitador lo adorne en el papel? Dada su importancia, al hacer la evaluación comparativa de las ofertas presentadas, el criterio dependiente de este juicio de valor no se debería minusvalorar por la Mesa y reflejarse adecuadamente en la puntuación.
Otro aspecto importante al que la Mesa de contratación debiera prestar atención en el mismo Documento-1 (Viabilidad económica), es el apartado Plan de negocio. Fuentes alternativas a la financiación pública presentado por los licitadores. Plan que guarda una relación muy estrecha con la programación para obtener otras fuentes de financiación (coproducción, publicidad, patrocinio, emplazamiento de producto,...). Si el gestor indirecto se limita a realizar programas con un cariz exclusivamente local y con bajo presupuesto, tendrán una serie de efectos negativos en cascada:
  • Forzosamente los costes salariales serán muy bajos, lo que repercutirá negativamente en la creatividad, el talento y la motivación de quienes los hacen.
  • Este tipo de programas, como ya vimos en el pasado, no contarán seguramente con el apoyo social, conseguirán poca publicidad y escasos ingresos.
  • Su carácter estrictamente local impedirá que los contenidos puedan distribuirse en otros mercados y ventanas, cerrando la puerta a la obtención ingresos por esta vía. Lo que afectará negativamente a la viabilidad de la gestión de 7RM, al depender el licitador casi exclusivamente de los ingresos públicos como principal fuente de financiación. Justo lo contrario de lo que se pretende en los pliegos.
El concepto de programa de bajo coste es tan limitado como vulgar y groseramente bajo en sus aspiraciones. Los hay que parecen haber sido diseñados en un momento de rabia y colocados en medio de una tempestad. Son como la música mala que acaba siendo ahogada por la conversación. Con esta materia prima sólo puede lograrse una programación de 7RM tan terriblemente desaliñada como un libro de himnos mal encuadernado. El archivo conformará un almacén de baratillo polvoriento lleno de programas de escaso valor (en sí mismos y para la redifusión) que a casi nadie interesan, salvo a quienes los propician guiados por espurios intereses para obtener un precio superior a su propio valor. Ya ocurrió con el anterior modelo de gestión. El fracaso constituye la demostración de su falacia. Si se vuelve a repetir, 7RM será ajusticiada en el cadalso y no precisamente con el aire de un mártir, sino con vergüenza y deshonra compartida con quienes propicien su muerte por acción u omisión. Aquí incluyo a todos los implicados sin excepción.

Para evitarlo, en la valoración del Plan de negocio debe darse una especial importancia a la oferta y experiencia del licitador (que no tienen todos los licitadores) en la producción de programas que permitan la obtención de fuentes alternativas a la financiación pública (coproducción, publicidad, patrocinio, emplazamiento de producto,...). Esto también es importante para valorar adecuadamente la «inversión prevista para la coproducción de programas y encargos de producción de programas» destinada por el licitador a realizar por la industria audiovisual regional, como se exige en los pliegos. A lo que hay que añadir el compromiso de inversión del licitador, igual o superior al 6% del presupuesto anual, en producción audiovisual independiente, tal y como impone la Ley General de la Comunicación Audiovisual. Producción de contenidos que, cumpliendo con la función de servicio público para satisfacer una parte de la programación de 7RM, puedan distribuirse también en otros mercados y ventanas. Con este fin, es igualmente importante participar en la coproducción (en proyectos que suelen ser de mayor presupuesto) con otras productoras y televisiones de ámbito nacional (FORTA, TVE, etc.), países de la Unión Europea y de ámbito internacional. Por otra parte, también es una ventaja importante a valorar por la Mesa de contratación (en el apartado Plan de negocio. Fuentes alternativas a la financiación pública), que el licitador posea experiencia y capacidad en la distribución de programas para diferentes ventanas en los mercados nacional e internacional. Así, al propiciar una mayor distribución y obtener más ingresos, conseguirá mejorar la viabilidad del proyecto de gestión de 7RM. ¿Cuántos licitadores reúnen estas características? En el ámbito nacional tres (y medio), con desigual capacidad y con diferencias en el tipo de programación que ofertan, en el ámbito internacional sólo dos.

Junto a esta mejora en la viabilidad de la gestión, el apoyo del futuro gestor de 7RM a la participación de empresas murcianas en proyectos de coproducción –que suelen tener un mayor presupuesto– y la distribución en otros mercados, contribuirá a fortalecer el tejido industrial regional del audiovisual. ¿Por qué? Porque permitirá, por un lado, obtener ingresos por la venta de los derechos de difusión. Ingresos susceptibles de ser invertidos en nuevos proyectos de coproducción de obras audiovisuales. Por otro lado, una mayor autonomía financiera de las productoras independientes murcianas genera menos dependencia de 7RM. Un ejemplo a tener en cuenta, es el caso de las productoras valencianas: debido a su dependencia de Canal 9, su cierre ha supuesto la destrucción de gran parte del sector audiovisual valenciano.

Conclusión
Elegir entre lo que es correcto y lo que es fácil: es la disyuntiva a la que se enfrenta la Mesa de contratación en esta licitación. Pero elegir con acierto (que es lo que necesita 7RM en esta etapa), requiere ver más allá del momento y de la literalidad de las palabras. Los criterios sujetos a juicios de valor sobre la viabilidad económica del proyecto no son exclusivamente parámetros económicos escritos en un papel. Al contrario, tienen que ver –y mucho– con la experiencia del licitador en televisión, si es titular de una licencia de TDT cual ha sido su capacidad para gestionarla adecuadamente o no; tiene que ver con el tipo de programas que incluye en su oferta, su experiencia y las posibilidades de ser distribuidos en otros mercados para obtener ingresos suplementarios. Si la Mesa no tiene en cuenta esta vinculación en los criterios para puntuar las ofertas presentadas y realizar la propuesta de adjudicación, la levadura fermentará y de ella terminarán derivándose grandes males con aire de funeral televisivo.


Pero como veremos en la segunda parte de éste artículo, existen más riesgos de otra índole que planean sobre el destino de 7RM.  

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