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martes, 3 de febrero de 2015

Alfabetización audiovisual (2ª parte)

Mediante el impulso de la alfabetización en medios audiovisuales, el sistema educativo asume la responsabilidad de formar a los menores para el buen uso de la televisión, de Internet y del resto de «ventanas» que forman parte del entorno habitual en el que viven. Estos medios de comunicación y de diversión ponen a su alcance unas posibilidades de información y entretenimiento, más incontrolables que los medios tradicionales y donde el consumo de vídeo sigue aumentando, como indica el informe La sociedad de la información en España 2014. No se puede abordar la educación con un mínimo realismo ignorando que dicho entorno existe y que es importante tenerlo en cuenta. Un entorno plagado de medios y contenidos audiovisuales que ofrece unas ventajas y, a la vez, unos inconvenientes que hay que estudiar con detenimiento.
Es cierto que la responsabilidad última de los contenidos que las niñas y niños ven en la televisión y en otras ventanas corresponde a sus padres o tutores. Pero como reconoce el propio Parlamento Europeo, «esta premisa no exime de responsabilidad a los proveedores y difusores de contenidos audiovisuales ni a sus legisladores». De ahí la necesidad legal de proteger los derechos de la infancia y juventud en la programación televisiva. Pero una cosa es que la legislación exista en la Unión Europea y en España,  y otra que ésta se cumpla (como se indicaba en la primera parte de este artículo). Por tanto, habría que actuar simultáneamente en dos frentes:
  • Crear el Consejo Audiovisual de la Región de Murcia, un organismo independiente del poder político y con autoridad, que realice un control efectivo de los contenidos audiovisuales que los operadores difunden por los medios. Que, a la vez que vela por la protección de la infancia, promueva la corresponsabilidad de todas las partes afectadas por los contenidos audiovisuales (operadores, familias, educadores, administración, ...), estimulando y coordinando un diálogo entre todas ellas.
  • Impulsar la formación de la población en el análisis crítico de los medios y en el conocimiento de las técnicas de información y comunicación. Es decir, en desarrollar y aplicar una política de educación en medios que promueva la necesaria alfabetización audiovisual y multimedia, a la que dicho Consejo Audiovisual no puede ser tampoco ajeno.
En suma, se trata de poner en marcha los distintos instrumentos a nuestro alcance para aprovechar de la mejor manera posible el enorme potencial que tiene el audiovisual.
Educación en comunicación audiovisual: como recurso y objeto de estudio
En la educación reglada, la política educativa de la Consejería de Educación debería incorporar la formación en comunicación audiovisual en sus dos vertientes: como recurso y como objeto de estudio.
1.   Como recurso, sacándole partido a las potencialidades expresivas del audiovisual.
2.   Como objeto de estudio para adquirir las competencias en lo que Joan Ferrés considera los seis aspectos esenciales de la comunicación audiovisual, entendidos en su conjunto y cada uno en relación con los demás.
    a) Conocer el lenguaje audiovisual, aprender a usarlo y a analizar las estructuras narrativas de los distintos géneros.
    b) Conocer y aprender a utilizar las herramientas tecnológicas que se emplean para elaborar los mensajes audiovisuales.
    c) Conocer las distintas etapas de producción de un contenido audiovisual y los agentes que intervienen en la cadena de valor hasta que es difundido por los medios. Adquirir la capacidad de realizar una producción audiovisual sencilla.  
    d) Adquirir la capacidad para leer e interpretar los mensajes audiovisuales como representaciones de la realidad y el impacto que producen en la sociedad.
e) Adquirir la capacidad para reconocerse como receptor de los mensajes audiovisuales, reflexionar sobre el uso que se hace de las tecnologías para acceder a los medios que los difunden y sobre la influencia que tienen en la sociedad.
    f) Analizar los aspectos estéticos y educativos de los mensajes audiovisuales, la innovación de los formatos en que se expresan, y su relación e influencia mutua con otros medios y expresiones artísticas.
Educar en y para los medios audiovisuales es, por tanto, una necesidad ineludible de la administración educativa que implica la formación del profesorado. Pero esta no puede ser una tarea en solitario de la escuela, por muy importante que sea su papel. Necesita la participación de la familia y de los medios audiovisuales. Unos medios que no pueden justificar su inacción escudándose en el derecho a la libertad de expresión. También existe el derecho a la educación, que es imposible de garantizar si los medios audiovisuales se dedican continuamente a deshacer lo que la familia y la escuela transmiten mediante la educación.
El importante papel de 7RM en la alfabetización audiovisual
Los medios audiovisuales (sobre todo los públicos) deben asumir su parte de responsabilidad en la tarea educativa, procurando que sus emisiones sean coherentes con los valores que la educación procura transmitir. En la alfabetización audiovisual, una televisión pública como 7RM también puede y debe desempeñar un importante papel, tal y como se recoge en el primer Mandato Marco de RTRM. Así, entre sus funciones de servicio público está la «difusión de contenidos formativos y de alfabetización mediática» (artículo 11); el desarrollo «del espíritu crítico y de la participación de los ciudadanos» (artículo 5); o entre sus objetivos el «contribuir a la educación permanente de la ciudadanía» (artículo 6.i).
Pero, aunque la ley pueda ser explícita, no siempre es fácil decidir con exactitud cuales deben ser los objetivos educativos de los contenidos audiovisuales que se difunden. Cómo potenciar en esos contenidos unos determinados valores de convivencia y principios democráticos, o los criterios para determinar que un programa o un anuncio publicitario perjudica seriamente la salud física, mental o moral de la infancia y la juventud. Sin duda la mejor medida de protección es la educación, aunque no la única. Como la simple definición de las funciones y los objetivos del servicio público de la Radiotelevisión de la Región de Murcia (RTRM) no implica ni garantiza que la programación sea de calidad, ni que se cumplan los objetivos y obligaciones derivados de la ley, del Mandato-marco y del Contrato-programa, habría que recurrir a un organismo independiente con autoridad como el Consejo Audiovisual y a la participación ciudadana. La creación en RTRM de la figura del Defensor de la Audiencia permitiría canalizar las quejas y sugerencias de la ciudadanía sobre la programación. Este servicio de atención a la audiencia debería dotarse de los mecanismos que faciliten la prevención y denuncia de contenidos de riesgo para los menores.
[Como veremos en la tercera parte de este artículo, la alfabetización audiovisual no debe limitarse sólo al espacio interior de las paredes de la educación reglada, sino que debe promoverse en todos los sectores de la sociedad].

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